Comparte esta noticia:Twitter0Facebook0LinkedIn0Google+0No siempre todas las personas del mundo reaccionan igual ante los mismos hechos y esto es una realidad extraída de miles de casos diferentes. Hay casi tantas reacciones como personas y cada día es más común hablar de aquellas reacciones resistentes al daño psicológico. Si intentamos manejar de forma que clasifiquemos las reacciones psicológicas ante un hecho traumático, quizás podrían dividirse en 5 tipos (Vera Poseck, B., Carbelo Baquero, B. y Vecina Jiménez, M. (2006) “La experiencia traumática desde la psicología positiva: resiliencia y crecimiento postraumático, Papeles del psicólogo, Vol 27 (1). Pp 40-49): • Trastorno: es aquello que más se espera y la psicología se ha centrado en el estudio de esta posibilidad principalmente. Al Trastorno de estrés postraumático, bien definido en el DSM V, y a otras patologías relacionadas (traumatización vicaria, estrés postraumático secundario…) les sucede lo mismo. Así mismo se han elaborado diferentes estrategias para su tratamiento. • Trastorno retardado: es una versión algo menos común de lo anterior, de hecho es bastante infrecuente, en la que el trastorno aparece pasado un tiempo, quizás años después. • Recuperación: es algo común que las personas que han sido afectadas por hechos traumáticos se recuperen de forma natural con el paso del tiempo, si bien es verdad que la ayuda psicológica acelera el proceso. • Resiliencia o resistencia: incluye dos partes que son resistir al suceso y rehacerse del mismo. Ante un fenómeno traumático algunas personas, las personas resilientes, consiguen mantener un equilibrio estable sin que afecte a su rendimiento ni a su vida cotidiana. No es una recuperación como la anterior, ya que no se pasa el proceso de manifestación de síntomas del que hablábamos anteriormente. • Crecimiento postraumático: aprendizaje y crecimiento a partir de la experiencia traumática. Es un fenómeno mucho más común de lo que se cree, igual que la resiliencia, y muchas personas son las que encuentran recursos latentes. La realidad es que lo que pueden sufrir las personas es mucho y de muy diversas formas, pero como vemos es posible recuperase, o incluso atravesar el problema sin pagar una cuota de sufrimiento. Pero la pregunta que nos hacemos todos entonces es: ¿se nace resistente a los hechos traumáticos?, ¿es posible que las personas hagan algo por su propia resiliencia? La respuesta es sí. Así vemos que la resiliencia es un estado, es algo que se puede promover, tanto las personas como las organizaciones en las que se encuentran. Principalmente es un trabajo interno que trata de replantear los problemas y las crisis como una parte más de la vida, no como algo insuperable. Si hacemos esto, nos concentramos en nuestras metas y aceptamos los cambios como algo natural, no como algo terrorífico estaremos más cerca de un momento resiliente. Se recomienda siempre tratar de relacionarse con el entorno desde una visión positiva de nosotros mismos y cuidar de nuestro bienestar de forma activa, tanto el cuerpo, como la mente (por ejemplo, escribiendo un diario, fomentando nuestra espiritualidad o haciendo deporte). De esta forma, estamos más preparados para buscar oportunidades cuando las cosas van mal, para actuar de manera decisiva aceptando que existen los problemas sin perder la esperanza y viendo el mundo con perspectiva, sin agrandar el problema en la búsqueda de la solución. Comparte esta noticia:Twitter0Facebook0LinkedIn0Google+0 Relacionado Hacer Comentario Cancelar Respuesta Su dirección de correo electrónico no será publicada. Nombre* Email* Sitio Web Comentario Recibir un email con los siguientes comentarios a esta entrada. Recibir un email con cada nuevo post.