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Uno de cada cuatro fallecidos en accidente de tráfico lo es a causa de la velocidad. De hecho, cada año mueren 500 personas por siniestros de tráfico en los que el exceso de velocidad ha sido el motivo desencadenante. Por este motivo, la Dirección General de Tráfico (DGT) ha puesto en marcha una campaña especial de concienciación y de vigilancia de la velocidad que se prolongará durante una semana.

En 2012, nada menos que 447 personas fallecieron y 1.746 resultaron heridas graves en accidentes en los que la velocidad fue uno de los factores concurrentes. Destacar que 283 de las muertes y 1.206 heridos graves lo fueron en accidentes en vías convencionales.

Con el objetivo de concienciar y sensibilizar a los conductores sobre los riesgos de una excesiva velocidad al volante, Tráfico intensificará sus controles durante una semana (del 31 de marzo al 6 de abril) en todo tipo de vías interurbanas para comprobar que los conductores circulan a la velocidad establecida.

Como en campañas anteriores, se ha invitado a los ayuntamientos y a las comunidades que tienen transferidas las competencias de tráfico a sumarse a esta campaña, para transmitir el mensaje de que siempre se deben respetar  los límites de velocidad establecidos, independientemente de la vía por la que se circule, con el fin de reducir la accidentalidad y la gravedad de los lesionados.

Según el Informe sobre la situación mundial de la seguridad vial 2013 de la Organización Mundial de la Salud, la limitación legal de la velocidad y su observancia pueden reducir de forma significativa los accidentes y las lesiones causadas por el tráfico.

Más de un millón de conductores fueron detectados circulando con exceso de velocidad en 2013

Pese a que la mayoría de los conductores circulan a la velocidad establecida, todavía hay más de un millón de conductores que el año pasado en los controles practicados por la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil excedían los límites de velocidad.

En esta línea, destacan los resultados obtenidos de un estudio realizado por la DGT sobre velocidad libre en las carreteras españolas, es decir,  velocidad a la que circulan cuando hay muy poco tráfico, nula presencia policial o de vigilancia, buen tiempo y tramos rectos, con ausencia de entradas y salidas y con poco o nulo desnivel. En él, se indica que, en carreteras convencionales, el 39% de los vehículos superaban la velocidad límite establecida y el 13% superaban el límite en más de 20 kilómetros por hora, lo que significa el doble de vehículos registrados con este exceso que en las vías desdobladas, en donde el porcentaje de vehículos que rebasaban el límite  en 20km/h fue del 6,5%. Destacar que en estas vías convencionales es donde se producen el 70% de los accidentes con víctimas.

El informe también remarca que el 10% de los conductores de vehículos superaban en 10 kilómetros la velocidad límite establecida en autovías.

Por último, el estudio a nivel europeo SATRE 3 revela que el 25% de todos ciudadanos de la UE admiten superar los límites de velocidad en las autopistas y autovías y el 13%  en las carreteras convencionales.

Respecto a los peatones, un informe de la OMS establece que a partir de 80km/h es prácticamente imposible que un peatón se salve en un atropello. A una velocidad de 30km/h, el riesgo de muerte del peatón se reduce al 10%.

 LO QUE DICE LA LEY

Desde DGT remarcan que la velocidad genérica para turismos y motos en autopistas y autovías sigue siendo de 120 km/h con la reforma de la Ley de Tráfico y Seguridad Vial. En carreteras secundarias, de 100 km/h o 90 km/h en función de la anchura del arcén y en vías urbanas dicha velocidad genérica es de 50 km/h.

Según el Reglamento General de Circulación, los conductores que las incumplan estarán cometiendo una infracción grave o muy grave, sancionada con multa de 100 a 600 euros y la pérdida de entre 2 y 6 puntos, dependiendo del exceso de velocidad cometido.

En el caso de que el exceso de velocidad fuera superior en sesenta kilómetros por hora en vía urbana o en ochenta kilómetros por hora en vía interurbana a la permitida reglamentariamente, el Código Penal lo tipifica como delito y es castigado con la pena de prisión de tres a seis meses o a la de multa de seis a doce meses o trabajos en beneficio de la comunidad de treinta y uno a noventa días, y, en cualquier caso, a la de privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores por tiempo superior a uno y hasta cuatro años.

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