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El mercado del coche autónomo está preparado para el boom. Mientras las multinacionales intentan posicionarse en la vanguardia, el debate en la calle se aviva. 

El boom del coche autónomo

Parece que es a base de noticias sobre accidentes que conocemos más detalles sobre el mercado de los coches autónomos. Esta vez ha sido el accidente de uno de los coches Google que ha sido golpeado, muy cerca de su sede en California, por una furgoneta que se saltó un semáforo en rojo. Según Google, su coche esperó 6 segundos desde que el semáforo se puso en verde para cruzar la intersección. Por suerte no hubo daños personales. Y es que, ya en enero de este año los autónomos de Google acumulaban 272 fallos técnicos, y hasta en 13 ocasiones tuvo que intervenir el conductor:

“En 13 de las ocasiones que el conductor tomó control del volante consideran que el conductor humano evitó un choque que se hubiera producido de haber continuado el vehículo con su conducción autónoma”

A pesar de este tipo de incidentes (y el Lexus de Google no es ni de lejos la única marca que ha registrado fallos), el mercado el vehículo autónomo crece de manera imparable, configurándose como el transporte del futuro. Las compañías cierran acuerdos para posicionarse en la vanguardia mientras se lanzan a la búsqueda del talento. Son los ingenieros de vehículos autónomos una de las profesiones más demandadas. Los aspirantes deben dominar la programación, la estadística, el álgebra y el cálculo. Son conocimientos imprescindibles para poder configurar a estos coches del mañana.

Existe cierta euforia entorno a la proliferación de estos vehículos auto-gobernados. Cada empresa quiere ofrecer una plusvalía tecnológica a los fabricantes y, en general, la preocupación no es cómo vender estos coches sino cómo definir el modo en que los usaremos. El sector cuenta con muchos apoyos.

Para el Presidente de Estados Unidos, Barack Obama “Los vehículos autónomos tienen el potencial de salvar decenas de miles de vidas cada año”.

El debate sigue en la calle

Hace unos meses nos preguntábamos ¿Podría enfrentarse el sistema de piloto automático a decisiones que van más allá de la tecnología y lo pragmático? Y a día de hoy seguimos sin conocer la respuesta.

Uber, una empresa que proporciona una red de transporte privado a través de su app, ya lanzó hace un par de semanas su flota de taxis autónomos en Estados Unidos, eso sí, manteniendo a los conductores. Pero ¿qué tipo de atención puede mantener un conductor cuando se sienta detrás de un volante que se mueve solo?

Pero, como ya advertía Eugenio Martín, Responsable de Seguridad Vial en Fundtrafic, la conducción autónoma “va en contra de las habilidades del conductor”.

Desde luego, vídeos como este no ayudan a tener una visión responsable de lo que nos puede aportar la conducción automática. Parece que en este caso, la innovación se entiende más como una comodidad que nos permite descuidar nuestra conducción que como una mejora para la seguridad.

En pocas décadas confluiremos masivamente en las mismas carreteras coches con conductores tradicionales y coches auto-pilotados. Este avance, ahondará más aún la llamada brecha tecnológica, consecuencia de las desigualdades sociales. Quienes tengan un coche automático quizá podrán aprovechar más el tiempo durante sus desplazamientos, mientras que los conductores tradicionales seguirán con la mirada fija en la carretera.

Amantes y detractores de lo automático tendremos que seguir atentamente la actualidad y la opinión de los expertos para reforzar nuestra postura o cambiarla.

¿Qué opinas? ¿A favor o en contra del coche automático?

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