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En España, 8 millones y medio de conductores están obligados a llegar gafas mientras conducen. Se trata de nada menos que el 32% del total pero, ¿qué ocurre cuando se sufre un accidente de tráfico? ¿Son perjudiciales, provocan más daños, o sucede todo lo contrario? El Race y la Fundación Alain Afflelou han realizado diversos crash test para demostrar que en un choque severo, un conductor con gafas que se golpea contra un airbag frontal no sufre daños provocados por la montura ni se produce rotura de los cristales. Por supuesto, todo afecta: distancia del conductor respecto al volante, el tipo de cristal de la gafa, la velocidad de impacto…

Los conductores están obligados a llevar gafas graduadas a partir de 0.5. Para los profesionales es de 0.8. De hecho, uno de cada tres conductores está obligado a llevarlas siempre que se pongan al volante. Sin embargo, desconocemos qué puede ocurrir en caso de accidente y cuáles son las consecuencias. ‘Hay una falta de información y de literatura científica al respecto’, reconoce Antonio Lucas, coordinador de Seguridad Vial del Race. Y es que uno de los riesgos de la activación del airbag es, precisamente, el daño que puede producir en los ojos, ya que la cabeza y el tórax impactan de forma directa contra el cojín de aire, quedando envuelto entre la tela mientras el airbag empieza a desinflarse. Otro de los peligros son las abrasiones (debido a su alta temperatura) y la emanación de gases.

El riesgo de sufrir lesiones en los ojos tras un accidente de tráfico es real. Según datos de la Dirección General de Tráfico (DGT), en 2010 se produjeron 22.699 ingresos hospitalarios de pacientes, los cuales presentaba 42.467 lesiones registradas como consecuencia de un accidente de tráfico. De todas estas lesiones, un 0,59% presentaron daños en los ojos (252 casos). Otros estudios indican que entre un 2,5% y el 3,7% de los accidentes de tráfico provocan lesiones oculares.

‘El 90% de la información de los conductores llega por el ojo. De ahí la importancia de llevar una gafas adecuadas. Las gafas, en general, protegen de las lesiones en caso de accidente de tráfico’, indica Eva Ivars, Vicepresidenta de la Fundación Alain Afflelou. Así lo demuestran las pruebas que han realizado a velocidades de 56 km/h, como si cayéramos de un cuarto piso.

‘COMO UN CASCO EN LOS OJOS’

El crash test ha consistido en la realización de un ensayo de impacto de trineo para la valoración de comportamiento de unas gafas en caso de impacto frontal con activación del airbag. El ocupante, colocado en la plaza del conductor, sufrió un impacto a 56 km/h. Este accidente equivaldría a un choque frontal entre dos turismos a una misma velocidad.  Para esta prueba se han utilizado sensores específicos instalados en una cabeza FOCUS (Facial and Ocular CountermeasUre Safety Headform), un sistema de medición de daños oculares utilizado por el ejército americano. El estudio concluye que el riesgo ocular es prácticamente nulo en este impacto. El conductor no hubiera sufrido daños por llevar gafas y tampoco produce presión contra el globo ocular. Tampoco se recogen daños alrededor del ojo. De hecho, las gafas actúan como protector frente al contacto con la lona o los gases del airbag, evitando daños en el globo ocular. ‘Es como su tuviéramos un casco en los ojos’, ha remarcado Eva Ivars, Vicepresidenta de la Fundación Alain Afflelou.

Antonio Lucas, coordinador de Seguridad Vial del Race, ha querido hacer hincapié en la existencia de ‘diferentes niveles de seguridad según el cristal y el impacto’. En esta línea, se debe tener en cuenta la distancia que hay entre el conductor y el volante, así como el tipo de cristal. ‘El cristal mineral ofrece un mayor riesgo, mientras que el cristal orgánico ofrece una resistencia muy importante y el cristal de policarbonato es el de mayor seguridad’, ha señalado.

DISTANCIA DE ENTRE 25 Y 30 CENTÍMETROS ENTRE VOLANTE Y CONDUCTOR

Entre las principales recomendaciones para no agravar las secuelas que un accidente de tráfico puede acarrear a la salud visual se encuentra en mantener una distancia de entre 25 y 30 centímetros entre el volante y el conductor, lo que garantiza el inflado correcto del airbag en caso de impacto. Debemos llevar siempre el cinturón de seguridad, mantener una postura correcta en los asientos y ajuntar el reposacabezas a la altura recomendada. Para ello, la parte superior de la cabeza debe estar a la misma altura que la parte superior del reposacabezas.

A la hora de comprar unas gafas, ya sean de ver o de sol, hay que acudir a una óptica y realizar una revisión periódica (mínimo una vez al año) en el oftalmólogo y no esperar hasta la renovación del carnet de conducir para hacerlo.

Nos aconsejan que, en caso de haber sufrido un accidente de tráfico, acudamos al oftalmólogo para una revisión ocular, ya que el contacto con la tela o los gases pueden provocar lesiones, aunque no se tengan molestias.

Por último, recomiendan el uso de cristal de policarbonato, 12 veces más resistente, al mismo tiempo que es un 30% más ligero y ofrece una protección 100% a los rayos UVA y UVB. 

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