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Frenador de Emergencia Autónomo, Ayuda al Mantenimiento del Carril, Detección de Fatiga y Monitorización de Ángulos Muertos, cuatro sistemas desconocidos para muchos pero que podrían evitar 420 muertos en accidentes de tráfico cada año. Según un estudio realizado por la Fundación Línea Directa, un 27,5% de los accidentes con víctimas (casi 23 mil) dejarían de producirse cada año con el uso combinado de estos cuatro sistemas. La implantación en España de estos sistemas está siendo más lenta de lo deseado. De hecho, sólo un 2% de los 22 millones de turismos que componen el parque automovilístico español incorpora alguno de estos sistemas.

AEB, LKA, BSM, DDD… ¿Sabemos qué significan? Muchos responderán que no. Y es que nada menos que un 96% de los conductores españoles, no sólo no conoce ninguna de estas siglas, sino que tampoco sabe que todas ellas hacen referencia a diferentes sistemas de seguridad preventiva que ayudan a la conducción.

Fundación Línea Directa, en colaboración con Centro Zaragoza, ha presentado el estudio ‘Los sistemas tecnológicos avanzados para la prevención de accidentes de tráfico’, con el objetivo de acabar con el desconocimiento existente sobre estos sistemas, concienciar sobre su importancia, conocer cuáles son los más eficaces y demostrar los beneficios que reportaría su uso generalizado. Para el informe se han analizado 83.115 accidentes con víctimas (heridos leves, graves y fallecidos) registrados en 2012, y se centra en los 4 sistemas de conducción preventiva más eficaces en la reducción de la siniestralidad según los tests de EuroNCAP. Además, se ha tenido en cuenta la oferta disponible en el mercado de 22 marcas de coches, que representan el 77% de los turismos matriculados en el último ejercicio.

CUATRO SISTEMAS, 420 VIDAS

Los 4 sistemas más eficaces en la reducción de accidentes y de víctimas son:

-Frenado de Emergencia Autónomo (AEB): Autonomous Emergency Braking, este sistema realiza una frenada de emergencia cuando detecta una colisión inminente, y aplica los frenos de forma totalmente autónoma ante el riesgo de colisión, utilizando la máxima capacidad de frenado del coche o sólo una parte.

Es el más eficaz de todos los analizados, ya que podría reducir los accidentes con víctimas un 19% (casi 15.900) y evitar el fallecimiento de más de 200 personas cada año. Respecto a los heridos, este sistema es capaz de reducir los heridos graves en más de 1.300 personas (13%) y los heridos leves en casi 22.500 (un 21%).

Su implantación en el mercado está siendo bastante rápida debido a su seguridad y al ahorro que supone para el conductor evitar el golpe: el 16% de los coches vendidos en 2013 ofrecía este sistema.

-Ayuda al Mantenimiento del Carril (LKA): Del inglés ‘Lane Keeping Assistant’, este sistema reconoce las líneas del carril por el que circula el coche y en caso de que la trayectoria se desvíe y se pise alguna línea sin accionar el intermitente, avisa mediante vibración en el volante y con un mensaje en el cuadro de mando. Tras esta alerta, si el conductor no ha corregido la trayectoria o ha quitado las manos del volante (por un desmayo, por ejemplo), el coche corrige la dirección mediante un pequeño giro en el volante de forma automática.

Esta tecnología podría reducir los muertos en un 6% (110 vidas salvadas cada año). Además, el número de accidentes con víctimas se reduciría en un 3% (2.300 menos cada año), lo que en términos de heridos graves y leves supondría que 440 y 2.500 personas, respectivamente, no sufrirían ningún tipo de consecuencia por el accidente.

El LKA está disponible en el 40% de los coches vendidos en 2013, y la Unión Europea está valorando hacerlo obligatorio a partir de 2016.

-Detección de Fatiga (DDD): El Driver Drowsiness Detection es el tercer sistema en cuanto a eficacia, y es especialmente útil en aquellos accidentes relacionados con la fatiga o la somnolencia. Su implantación podría reducir los muertos un 5% (90 personas) y los accidentes con víctimas un 3% (2.240).

Analiza el nivel de atención del conductor y le avisa si detecta cansancio mediante señales acústicas y visuales. Está disponible ya en un 23% de los coches vendidos en el último año.

-Monitorización de Ángulos Muertos (BSM): Blind Spot Monitoring en inglés. Este sistema informa de la presencia de vehículos en las zonas que quedan fuera del alcance visual de los espejos retrovisores, por detrás y en el lateral del coche, y resulta especialmente útil para los adelantamientos, sobre todo en aquellos que se producen en carreteras convencionales, donde el riesgo de fallecer aumenta respecto a otras vías.

Esta tecnología podría reducir un 3% los accidentes con víctimas (casi 2.500), y evitaría 16 personas fallecidas en carretera, 170 heridos graves y más de 3.000 heridos leves. Su disponibilidad en el mercado alcanzaba ya al 29% de los coches vendidos en 2013.

PRESENTES EN SÓLO UN 2% DEL PARQUE AUTOMOVILÍSTICO

La implantación de estos sistemas todavía deja mucho que desear en España, pues sólo un 2% de los 22 millones de coches que componen el parque automovilístico incorpora alguno de ellos en la actualidad. Sin embargo, se observa un rápido crecimiento de la oferta disponible en las marcas.

El coste medio de cada una de estas tecnologías ronda los 1.000€, aunque ya es posible encontrar en el mercado alguna de ellas desde 45€.

¿EN QUÉ PUNTOS DE ESPAÑA SERÍAN MÁS EFECTIVOS?

La Fundación Línea Directa ha dibujado un mapa de España para conocer cuáles serían las comunidades autónomas que más verían reducido el número de fallecidos con la implantación de estos sistemas.

Según este informe, Cataluña y Andalucía son las CC.AA. donde más se reducirían los fallecidos con estos sistemas, con 75 y 64 muertos respectivamente. Por su parte, La Rioja y Cantabria serían las regiones donde este número sería menor: 3 fallecidos en cada comunidad, muy por debajo de la media nacional (25).

Cuadro Fund. Linea Directa:

mapa sistemas de seguidad linea directa

LA SEGURIDAD SIGUE SIN SER PRIORIDAD EN LA COMPRA DE UN COCHE

El precio y un menor consumo de combustible priman más que la seguridad a la hora de comprar un coche. A pesar de ello, 1 de cada 4 españoles estaría dispuesto a pagar más de 1.000 euros por incorporar en su coche esta tecnología y tan sólo un 20% piensa que estos sistemas sólo sirven para encarecer el precio final.

 

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