Asociación DIA realiza un simulacro para prevenir ahogamientos de niños

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A 25 de Junio de 2014– Con la llegada del verano, son diversas las formas de distracción y diversión que buscan las familias para pasar ratos agradables con sus más allegados y en especial con sus hijos. Las piscinas, lagos, ríos, canales o el mar son los lugares más comunes para pasar estos días de sol. Sin embargo, hay que tener muy en cuenta los riesgos que se corren cuando hay niños, sobre todo en las zonas de baño. Muchos de estos accidentes se pueden prevenir. Por este motivo, la Asociación Estatal de Víctimas de Accidentes DIA (www.asociaciondia.org) hace un llamamiento a la colectividad en general para que tome precauciones durante esta época a través de su campaña ‘En la piscina también debes cuidarme’. Un simulacro de ahogamiento ha servido para mostrar cómo prevenir estos accidentes y cómo actuar en caso de producirse. La iniciativa se ha desarrollado en colaboración con la Real Federación Española de Salvamento (a través de la federación madrileña), SUMMA 112 y el Ayuntamiento de Alcobendas.

Los accidentes por inmersión en agua constituyen una causa importante de mortalidad infantil y de secuelas permanentes. Y es que 5.000 menores fallecen en Europa cada verano por ahogamiento. Aunque todavía no se han dado a conocer los datos de ahogamientos de 2013, se calcula que cerca de 100 niños fallecen cada año en España por este motivo. A nivel global, se producen más 50 mil muertes en toda Europa y más de 388 mil fallecimientos en todo el mundo, según datos de la Organización Mundial de la Salud.

¿CÓMO PREVENIR?

Desde la Asociación Estatal de Víctimas de Accidentes DIA y la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo se realizan las siguientes recomendaciones:

-Es muy importante vigilar siempre a los niños cuando se bañan. La mitad de los menores víctimas de ahogamiento fueron vistos dentro de casa la última vez antes de producirse el incidente. De hecho, un 77% de los fallecidos fueron perdidos de vista tan sólo cinco minutos, o menos, antes de encontrarlos flotando o sumergidos en el agua.

-Los hoteles y zonas de descanso son propicios para estos accidentes por la relajación de los cuidadores. Debemos mantener la vigilancia en todo momento.

-No debemos quitar importancia al peligro de bañeras, cubetas, etc… Si su hijo es muy pequeño, cualquiera de estos elementos puede ser causa de ahogamiento sin la debida vigilancia. No olvidemos que en menos de 5 minutos su hijo puede estar ahogado.

-Poner una valla con un cierre de seguridad en la piscina. Así, aunque usted no esté,  sus hijos no podrán caer dentro del agua. Es la forma más segura de evitar accidentes cuando no hay nadie que pueda vigilarlos.  La recomendación es que esta valla sea alta, sin huecos y con un cierre de seguridad.

Los ahogamientos son causa de muerte o de lesiones cerebrales irreversibles por hipoxia

-Eviten los juegos peligrosos (carreas fuera del agua sobre pavimentos resbaladizos, ahogadillas, apneas solitarias). Los ahogamientos por pérdidas de conocimiento, lesiones cervicales y fracturas son las lesiones más frecuentes. Un golpe en la cabeza puede causar daños cerebrales o una lesión medular irreversible. Las consecuencias son graves: hasta un 6% de las lesiones medulares que se producen todos los años en nuestro país se debe a zambullidas en piscinas, ríos o lagos.

-Enseñar a nadar a los hijos cuanto antes. Si su hijo nada, estará a salvo de muchos riesgos pero recuerde que un niño que sabe nadar, también puede ahogarse.

– Precaución con el accidente por hidrocución conocido como “corte de digestión”. Entre los factores que lo favorecen encontramos: una exposición prolongada al sol antes del baño, inmersión brusca  en aguas frías sin adaptación previa, esfuerzo físico intenso  previo o durante el baño y no respetar los periodos de digestión tras comidas copiosas (esperar 2 horas después de haber comido).

Se recomienda salir del agua si se sienten escalofríos intensos, náuseas, alteraciones en la visión o zumbidos de oídos, así como enrojecimiento intenso de la piel.

-Respete las señales (banderas, carteles informativos, etc) y consejos de los socorristas: recuerde que la bandera roja prohíbe entrar en el agua.

-Adopte precauciones en el uso de flotadores y colchonetas: utilice los adecuados y no se confíe, además, las corrientes pueden arrastrarlos mar adentro.

– No tirarse de cabeza desde una gran altura o en sitios de poca profundidad. Además, es importante conocer si existe algún obstáculo en el fondo, puede producir lesiones muy graves.

-Ni usted ni sus hijos deben zambullirse en lugares cuya profundidad es desconocida: podría chocar contra el fondo o con rocas. En las piscinas es recomendable evitar los saltos arriesgados o las acrobacias. De ese modo evitará lesiones en la espalda y cervicales.

-Revisar la seguridad de las piscinas privadas. En España, existen más de 650.000 piscinas, situándola en segundo lugar en el ranking Europeo, encabezado por Francia. El 86%, están destinadas a uso privado y familiar, el 14% restante son de uso colectivo-recreativo (públicas y privadas), según datos de la Asociación de Fabricantes de Equipos, Productos Químicos y Constructores de Piscinas.

Desde Asociación DIA nos ponemos a la disposición de manera gratuita para todas aquellas personas que requieran algún tipo de ayuda o soporte, pues conocemos muy de cerca su pesar y queremos estar a su lado apoyándolos.

¿CÓMO ACTUAR?

En caso de observar que hay un menor en apuros, lo primero que tenemos que hacer es avisar inmediatamente al socorrista (en caso de tenerlo) para que acuda a su rescate. No debemos lanzarnos al agua si no sabemos nadar adecuadamente ya que podemos provocar consecuencias mayores.

Muchas de las personas que deciden ayudar a alguien que se ahoga, lo hacen sin tener en cuenta sus propias limitaciones técnicas y físicas (conocimiento de los protocolos de actuación, técnicas de rescate, dominio de las habilidades acuáticas, nivel de condición física, valoración y dosificación del esfuerzo que puede implicar un rescate, etc…).

Desde la Real Federación Española de Socorrismo se incide en que sólo deben realizar rescates acuáticos, aquellas personas que estén, técnica y físicamente preparadas para ello. En caso contrario, existen muchas posibilidades de que la persona que intenta rescatar, no sólo no consiga su objetivo, sino que además pierda la vida en su intento.

El socorrista sabrá cómo actuar. A su vez, se deberá llamar al servicio de urgencias 112.

Si la víctima rescatada se encuentra en parada cardio-respiratoria, es necesario iniciar la maniobra de reanimación cardiopulmonar básica (RCP), que en la actualidad consiste en realizar 30 compresiones y dos insuflaciones, hasta que la víctima recupere sus constantes vitales o hasta la llegada de la asistencia sanitaria.

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