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Uno de cada diez accidentes laborales es un accidente de tráfico. Esta realidad afectó directamente a 52.411 personas en España en el año 2012, un 10 por ciento menos que hace dos años, y provocó en 2012 un total de 180 muertes anuales, 40 menos que en 2011, según cálculos de Fundación Mapfre a partir de las cifras recopiladas por el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo y que se han dado a conocer con motivo del informe europeo ‘Seguridad Vial Laboral: una inversión rentable’.

Estas son algunas de las cifras que se han presentado hoy en Bilbao en el transcurso del seminario internacional “La Gestión de los riesgos laborales viales”, organizado por Fundación Mapfre, el Consejo Europeo de Seguridad en el Transporte (ETSC) y la Dirección de Tráfico del Gobierno del País Vasco.

En este encuentro han participado algunos responsables de los institutos de salud e higiene laboral europeos, español y vasco, así como empresas de diversos sectores, quienes han dado a conocer las ventajas de invertir en programas de gestión de riesgos laborales viales y han compartido su experiencia en relación a la implantación de la nueva norma ISO 39001, que permite a cualquier organización, tanto pública como privada, reducir e incluso eliminar la incidencia y riesgos asociados con los accidentes de tráfico.

También se ha presentado el estudio “Seguridad Vial Laboral: una inversión rentable”, realizado en el marco del proyecto europeo PRAISE (Prevención de los Accidentes de Tráfico y Mejora de la Seguridad de los Empleados), cuyo objetivo principal es revisar todos aquellos aspectos que justifican que las empresas y las organizaciones inviertan esfuerzos y recursos en la gestión de los riesgos laborales viales, en los que están incluidos los desplazamientos in itínere, aquellos que se producen en el trayecto de casa al trabajo o viceversa, y que en España son responsables de alrededor del 20 por ciento de todos los fallecimientos que se producen en el trabajo.

Según dicho informe, la rentabilidad de la inversión en seguridad vial laboral no hace referencia únicamente al ahorro de costes directos como la reducción de los días de trabajo perdidos debido a lesiones y un menor número de vehículos que reparar o sustituir. También describe los costes indirectos u ocultos que implican este tipo de sucesos y que pueden llegar a triplicar los costes directos contabilizados por las organizaciones. Entre estos destacan aquellos relacionados con la gestión administrativa interna de los siniestros, los gastos no cubiertos por los seguros y la pérdida competitiva, de imagen y de reputación empresarial.

Otros de los motivos que apunta el informe y que deberían convencer a cualquier organización de que es necesario actuar en la prevención de accidentes de tráfico en el ámbito laboral son los relacionados con la responsabilidad social corporativa. En esta línea, el informe destaca que las empresas son responsables de reducir los impactos negativos que generan sobre su entorno y, en general, en la sociedad con accidentes, costes medioambientales y desigualdades sociales, entre otros.

El informe destaca el caso de la empresa española Henkel Ibérica, fabricante de bienes de consumo con casi 1.100 empleados, cuyo ahorro derivado de la reducción específica experimentada en los accidentes laborales in itínere en un solo año fue de 80.000 euros frente a los 10.000 de los costes de las medidas implementadas.

Se estima que en 2012, un total de 28.000 personas perdieron la vida en las carreteras europeas en accidentes de circulación, de los que un alto porcentaje estaba relacionado con los traslados durante la jornada de trabajo o desplazamientos laborales in itínere. Las estimaciones de Fundación Mapfre, además, revelan que, si no se actúa con decisión en este campo, aproximadamente 1 de cada 7 trabajadores se verá afectado a lo largo de su vida laboral por un siniestro de este tipo.

Para prevenirlos, se recomienda a las empresas que asignen recursos y cuenten con la colaboración de todos los departamentos relevantes de cada organización, como transporte, flotas, seguridad, recursos humanos y operaciones, para que gestionen la seguridad vial de forma proactiva y reduzcan al mínimo las repercusiones de las colisiones potenciales.

Se aconseja, además, que realicen evaluaciones de riesgos en función de cada conductor, el tipo de desplazamiento que realiza y el vehículo que utiliza; que implementen programas de formación y otros específicos de salud para tratar el estrés de los trabajadores; que eviten que sus empleados conduzcan en horas de tráfico intenso y que cuantifiquen todas las ganancias en el ámbito financiero, empresarial y de reputación obtenidas a través de las estrategias de RSC, para poder establecer así su “caso de negocio” particular, entre otras medidas.

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