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Un miembro del seno familiar o escolar tiene un accidente, ¿cómo reaccionan los menores? ¿Deben de ser tratados como el resto de adultos? ¿Hay algún tipo de ayuda especializada para llevar este suceso trágico? En la Asociación Estatal de Víctimas de Accidentes DIA tuvieron un caso hace pocos años que les hizo profundizar en esta materia y especializarse aún más en la atención a niños. Junto con Fundación ONCE, han venido desarrollando el proyecto ‘Servicio de Apoyo a la Infancia. Víctima directa o indirecta de accidente de tráfico’. En Actualidad Vial os contamos más sobre esta importante atención.

Una niña falleció en una excursión escolar a una fábrica. La menor se salió del grupo y fue atropellada por un traspalé. ‘Nos llamó el director del centro y raíz de este hecho decidimos que había que crear un manual de atención a víctimas infantiles’, señala Luis Cendrero, psicólogo y responsable de atención a víctimas de Asociación DIA. Con el nombre ‘Alguien muy especial ha tenido un accidente’, se creó un manual que recoge los puntos principales de esta atención especial y programada para niños.  ‘Ya no solo para los más pequeños,  este manual también está dirigido a aquellos adultos que están cerca de los niños que puedan tener secuelas con motivo de un accidente, bien sean físicas o bien psicológicas, ya sea porque ha tenido un accidente ellos mismo o lo ha sufrido un amigo o un familiar’, añade Cendrero.

A raíz de este manual y la experiencia acumulada, se puso en marcha el ‘Servicio de Apoyo a la Infancia. Víctima directa o indirecta de accidente de tráfico’ de Asociación DIA, que se ha realizado gracias al apoyo Fundación ONCE.  Todo con el objetivo de realizar una atención integral especializada para niños, atención psicosocial.

¿Es diferente el trato con niños respecto a un adulto? ‘La diferencia principal reside en el idioma, que es diferente. Los adultos hemos aprendido a trabajar nuestras emociones, a gestionarlas, a transmitir nuestro estado de ánimo… Los niños saben que se enfadan, seguramente tengan un control emocional, pero no es igual. En vez de hablar conmigo, como hago con los adultos, lo hacemos, por ejemplo, a través del juego. También conectamos con ellos a través del dibujo, utilizando acciones más motoras. Depende del niño’, reconoce el psicólogo Luis Cendrero en entrevista concedida a Actualidad Vial. Y es que, gracias a esta ayuda, la mejora de los niños es patente. ‘La realidad es que no se conseguirían estos resultados si no trabajásemos desde esta forma específica de tratar con niños’, remarca Cendrero.

Hasta la fecha no había nada parecido. Así lo reconoce el encargado de la atención a víctimas de Asociación DIA, ‘nuestro manual es diferente’. Respecto a la edad en la que comenzar la atención, Cendrero señala que ‘los autores no se ponen de acuerdo cuándo se debe empezar a trabajar el duelo con los más pequeños o cuándo no. Con seis años seguramente ya puedas comenzar, pero depende mucho del nivel de madurez niño o de la niña’.

En Asociación DIA también apuestan por la prevención desde la edad temprana. ‘Nos dimos cuenta de que hacíamos mucha prevención en seguridad vial juvenil pero no tanta en seguridad vial infantil. Si nosotros hacemos estos tratamientos a través del juego, pensamos que el juego puede prevenir también estos accidentes. Así creamos un modelado teatral, tú mismo te conviertes en el modelo de conducta a seguir. Tú eres tu propio modelo y abordamos conductas seguras como mirar antes de cruzar, no distraernos, cruzar siempre por donde se debe…’. Es el conocido como programa ‘Funtrafic’, dirigido a los más pequeños, que también realizan en la Fundación de apoyo a víctimas de accidentes Fundtrafic.

Así, desde la asociación se realiza una labor integral que aborda los tres puntos: la prevención del accidente, durante el siniestro y después. ‘En el caso de los niños, durante el accidente, es parecido a los adultos y es llevarle con su persona de referencia. Si no está su persona de referencia, que es algo que lamentablemente puede pasar, debes crearte tú como persona de referencia. Es igual que con el adulto. Al fin y al cabo le estás dando apoyo, le estás acompañando. Antes y después del accidente, igual que con los adultos pero en su idioma, en un idioma que habla más de juego que de palabras’, indica el psicólogo de la asociación.

Lo cierto es que muchos padres no saben cómo actuar ante un hecho traumático como es un accidente. ‘El alarmismo nos lleva a tratar todo y llevarlo todo al psicólogo y, a veces, no es necesario. De todas formas no por ello hay que evitar el primer contacto con una atención especializada. A través de este contacto, se pueden adquirir recursos para tratar con nuestros pequeños’, afirma Luis Cendrero. En este sentido, señala que los accidentes con muerte suelen derivar en consecuencias, no permanentes, pero sí muy importantes. ‘Ellos, los padres y madres, conocen a su hijo o hija y son los que tienen que decidir, pero no deben tener miedo. Realmente, lo más seguro, es que si acuden a una ayuda especializada sea más fácil que las cosas se solucionen antes y mejor, ya sea porque se atiende al pequeño directamente o porque las herramientas adquiridas por los adultos son suficientes para el apoyo’, concluye.

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