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La pérdida de familiar o allegado en un accidente significa una ruptura inesperada y brusca con lo que ha sido nuestra vida hasta el momento, todo a partir de ese instante se ve y vive de forma muy diferente. Con motivo del Día Mundial en Recuerdo a las Víctimas de Accidentes de Tráfico (tercer domingo del mes de Noviembre), la Asociación Estatal de Víctimas de Accidentes DIA (www.asociaciondia.org) da a conocer los resultados de su estudio ‘Secuelas Psicosociales en Familiares de Fallecidos por Accidentes de Tráfico en España’. Entre las conclusiones, encontramos la elevada presencia de síntomas como la depresión, la ansiedad o la hostilidad. ‘Creemos que no se está haciendo lo suficiente para reducir la siniestralidad vial. Tampoco entendemos que el Código Penal sea tan blando con aquellos que han cometido delitos de Tráfico con víctimas mortales. Queda mucho por hacer’, ha  reivindicado Francisco Canes, presidente de DIA.

El estudio ‘Secuelas Psicosociales en Familiares de Fallecidos por Accidentes de Tráfico en España’ ha sido elaborado por Asociación DIA, con la colaboración y apoyo de la Dirección General de Tráfico (DGT) y la Fundación ONCE.  En él se analiza la presencia de secuelas como las somatizaciones (dolores corporales), obsesiones y compulsiones, sensibilidad interpersonal (sentimientos de timidez, vergüenza…), depresión, ansiedad, hostilidad, ansiedad fóbica, ideación paranoide y psicoticismo, entre otros, en familiares que han perdido a un ser querido por accidente. El objetivo es conocer mejor estas secuelas psicológicas y sociales para poder mejorar los programas de intervención y poder así contribuir a su recuperación.

Desde Asociación DIA siempre han defendido que la atención psicológica es primordial y necesaria cuando los familiares tienen que superar la pérdida de un ser querido que ha fallecido inesperadamente. Esta atención también debe realizarse cuando hablamos de secuelas como dolores de cabeza, sensaciones de mareo, náuseas, dolores musculares, debilidad y pesadez de miembros (Somatización)… Y es que más del 50% de los familiares encuestados ha vivido una u otra sintomatología corpórea desde que su familiar perdió la vida. Es común que conflictos psicológicos internos sean expresados como signos físicos. Así, observamos que un 53,3% tiene dolores de cabeza en mayor o menor medida, que un 56,7% afirma tener una percepción de nudo en la garganta, el 40% tiene entumecimiento u hormigueo en alguna parte del cuerpo y el 50% ha sufrido ahogos o dificultad para respirar.

Hay que destacar la presencia de conductas, pensamientos e impulsos que la persona considera indeseados, que crean una angustia intensa y son difíciles de evitar o eliminar (Obsesión-Compulsiones). Un 76,7% de la población encuestada muestra preocupación por la aparición de pensamientos, palabras o ideas que no son deseadas y que no se van de su mente. Además, un 53,3% de las víctimas encuentra dificultad para recordar las cosas y un 61,3% sufre malestar ante la dificultad en tomar decisiones. Encontramos, además, que un 80% tiene problemas para concentrarse.

Muchos familiares de víctimas mortales también experimentan sentimientos de timidez, hipersensibilidad a las opiniones ajenas y, en general, incomodidad en las relaciones interpersonales (Sensibilidad Interpersonal). De hecho, un 69,7% afirma, en mayor o menor medida, sentirse afectado por la sensación de que los demás no le comprenden o no le hacen caso.

La depresión es otra de las grandes secuelas y que está más presente: desánimo, desesperanza, ideas autodestructivas… El estudio indica que el 69% afirma sentirse bajo de energías o decaído. Tenemos especial preocupación ante el dato que indica que el 55% sí dice sentir malestar por tener ideas de acabar con su vida. De hecho, un 16,2% de estos afirma estar preocupado bastante o extremadamente. Encontramos también que un 40% confirma sentirse afectado levemente por culparse a sí mismo de todo lo que pasa. Predominan también la sensación de tristeza, la preocupación y el desinterés por nada.  Un 53,6% afirma de menor o mayor modo que sí están afectados por la sensación de sentirse inútil o no valer nada.

Un 58,1% tiene miedo de repente y sin razón. Es uno de los síntomas de la ansiedad. Nerviosismo o agitación interior, sentirse temeroso, tenso o con los nervios de punta… Un elevado 70% tiene pensamientos de que va a pasar algo malo. Además, la mitad de los entrevistados confirma sufrir pensamientos o imágenes estremecedoras o que le dan miedo.

El presente estudio también demuestra la presencia de pensamientos, sentimientos y conductas propias de estados de ira, agresividad, irritabilidad, resentimiento y rabia (Hostilidad). Todos ellos, junto con la depresión y la ansiedad, son característicos del Trastorno por estrés postraumático. Los síntomas incluyen la reexperimentación persistente del evento traumático (mediante sueños, recuerdos intrusos), evitar los estímulos asociados con el trauma y la disminución de la capacidad general de reacción, entre otros.

En la Ansiedad Fóbica observamos ese miedo persistente, racional y desproporcionado a un animal o persona, lugar, objeto o situación, generalmente complicado por conductas evitativas o de huida. Por ello, encontramos que un 46,7% afirma tener temor de viajar en coche, autobuses, metros o trenes, en concordancia con el fallecimiento del familiar. Por el contrario, dentro de la Ideación Paranoide, hallamos hostilidad, medio a la pérdida de autonomía o necesidad de control; y dentro del Psicotiscismo, un 70% padece una vivencia de distancia ante el mundo, sin sensación de intimidad con nadie. Por otro lado, el 55,6% confirma sentirse solo aunque esté con más gente.

El estudio demuestra que hay una dificultad para conciliar el sueño entre los familiares de las víctimas. Así lo indica un 83,3%. Además, un 74,2% se muestra preocupado ante la falta de apetito y un 83,9% sufre malestar ante los despertares nocturnos. Un 87,1% sufre sueño inquieto o perturbado que les afecta negativamente. Por último, resaltar que los sentimientos de culpabilidad son experimentados de forma problemática, concretamente, un 65,5%.

‘Todos estos síntomas, especialmente los depresivos, deben ser tratados de manera inmediata y adecuada por profesionales especializados. Desde Asociación DIA consideramos que las víctimas de Tráfico y sus familiares no están recibiendo el tratamiento postraumático adecuado’, ha señalado Francisco Canes, presidente de la Asociación.

REIVINDICACIONES CON MOTIVO DEL DÍA MUNDIAL DE LAS VÍCTIMAS DE TRÁFICO

Se ha conseguido mucho en materia de siniestralidad vial. Sin embargo, este 2014 está siendo especialmente difícil. Durante este año hemos tenido más víctimas mortales que en 2013 en los meses de marzo, abril, mayo, junio y septiembre. A fecha de 12 de noviembre, 985 personas han perdido la vida en nuestras carreteras (información de vías interurbanas y a 24 horas).

Desde la asociación considera que la Administración puede hacer mucho más por reducir esta lacra que suponen los accidentes de tráfico: intensificar campañas de concienciación, más controles, mayor presencia de la Guardia Civil, mejora y mantenimiento de las vías y eliminación de puntos negros y tramos de concentración de accidentes.

‘Consideramos vital un endurecimiento de las penas. El Código Penal es demasiado benevolente cuando hablamos de siniestros de tráfico con víctimas mortales. Vidas enteras y familias destrozadas por personas que deciden ponerse al volante con copas de más y muchas veces vemos que no entran en prisión. Es intolerable’, indica Francisco Canes, presidente de DIA, quien espera una reforma del baremo justa para las víctimas.

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