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Conducir es una actividad compleja, aunque debido a la práctica nos parece que no lo es, que requiere de un buen estado físico y mental. Cualquier causa que lo altere (enfermedades, fármacos, drogas, alcohol) aumentará el riesgo de sufrir un accidente. Con esta información se pretende concienciar y cambiar la actitud de todos frente a la prevención de los accidentes.

ELEMENTOS DE SEGURIDAD

Son unos dispositivos homologados y de uso obligatorio, que en caso de accidente impide o disminuye la gravedad de las lesiones.

CONSEJOS: Use  tanto el casco como el  cinturón de  seguridad en carretera y  en ciudad. Los niños deben viajar en dispositivos de retención especialmente homologados y adaptados a sus dimensiones y peso. Las sillas más recomendables son las que tienen cinco puntos de sujeción. Nunca lleve un niño en brazos, en caso de colisión no podrá retenerlo. Las cunas de lactantes, no pueden ir ni en el asiento central trasero ni en el delantero si tiene airbag, además siempre tienen que ir en sentido contrario a la marcha y sujetas con el cinturón de seguridad del asiento. Las pinzas para el cinturón  de seguridad, están prohibidas ya que reducen su eficacia.

JUVENTUD

Los accidentes de tráfico, son la primera causa de muerte entre los jóvenes de 18 a 24 años, siendo más frecuentes en los dos primeros años de carné. Se deben fundamentalmente: a la inexperiencia, sobre valoración de su capacidad como conductor, conductas competitivas y exhibicionistas y a la combinación de: noche, música, alcohol y en ocasiones drogas.

CONSEJOS: Los adultos han de dar ejemplo. El apoyo de un tutor ( padre, hermanos, etc.), que les acompañen en los primeros años, es indispensable para su formación vial. La mezcla de noche, alcohol y drogas es un cóctel peligroso para la salud y para la conducción. Para prevenir los accidentes usa para desplazarte los servicios públicos  (autobuses, taxis, etc.), si os decidís por el coche, el conductor no debe consumir alcohol ni drogas e irse turnando en esta misión de velar por los demás.

DISTRACCIÓN

Es la falta de atención en la tarea que se está realizando “conducir” y representa el 30% de los accidentes.

CONSEJOS: Es muy peligroso conducir: cuando se está pensando en otra cosa, bajo alteraciones emocionales, fatiga, estrés, sueño, cuando se ingieren  sustancias tóxicas, colocándose el cinturón de seguridad, al encender o apagar un cigarrillo, al poner o quitar el radiocassette, hablar por teléfono, intentar leer, consultar un mapa, mirar la publicidad, contemplar el paisaje, separar los niños cuando se pelean, jugar con el perro, hablar acaloradamente con los acompañantes, etc.

ENFERMEDADES Y CONDUCCIÓN

Los procesos agudos o crónicos que alteran la salud, pueden influir en la capacidad para conducir, aumentando el riesgo de sufrir un accidente. Hay que extremar las precauciones, incluso no conducir en las fases agudas, hasta que esté controlada la sintomatología. El control y el consejo, de cuando puede conducir, por parte de su médico, el conocimiento de la enfermedad, del efecto de los medicamentos empleados y el saber como actuar ante determinados efectos secundarios por parte del enfermo, así como el apoyo y el consejo familiar, disminuirá el riesgo de accidentes. Hay unas enfermedades que requieren un control más exhaustivo, son las que pueden ocasionar pérdida de conciencia: (diabetes mellitus, epilepsia y trastornos convulsivos, trastornos cardiovasculares, somnolencia y trastorno del sueño.)

CONSEJOS:

Diabetes mellitus: Su tratamiento y sobre todo la insulina, puede dar episodios de hipoglucemia, por lo que hay que saber reconocer los primeros síntomas (debilidad, sensación de hambre, visión borrosa, etc.). Evitar situaciones desencadenantes (ayunar, ejercicio, agotamiento etc.). Corregir la hipoglucemia (ingiriendo glucosa etc.). Detener el vehículo en lugar seguro y quitar el contacto.

Epilepsia y trastornos convulsivos. Su médico (Neurólogo), le indicará cuando puede conducir. Hay que mantener un ritmo de sueño constante, descansar lo suficiente antes de un largo viaje, evitar conducir periodos prolongados, evitar la conducción nocturna y el alcohol. Conocer el deterioro que el tratamiento puede ejercer sobre la conducción, evitando conducir las primeras semanas de  tratamiento o tras un cambio de dosis, así como no suspender  nunca el tratamiento de forma brusca y sin el control de su médico.

Trastornos cardiovasculares: Infartos, anginas de pecho, arritmias, hipertensión arterial y trastornos tromboembólicos. En la fase aguda, así como en el inicio del tratamiento, es donde existe mayor peligro, procure no conducir, pida consejo a su médico.

Trastornos del sueño: Este está relacionado con el inadecuado descanso, fatiga, la monotonía, aunque existe una entidad específica denominada síndrome de apnea del sueño. Son personas de 45-50 años, obesas, de cuello corto, con problemas respiratorios, que roncan por las noches y efectúan pausas respiratorias y que durante el día se duermen en cualquier lugar, luego pueden dormir-se conduciendo.

Apnea del sueño: No conduzca hasta solucionar el problema, acuda a su médico, ya que en la mayoría de los casos tiene un tratamiento eficaz si se trata adecuadamente. Mejore la higiene del sueño: acuéstese cuando tenga sueño siguiendo un ritmo de horario de sueño-vigilia fijo, antes de  ir a dormir: no practique ejercicio físico, ni ingiera excitantes (café, tabaco, alcohol) y tome un baño o ducha.

Fatiga, cansancio, sueño: Duerma lo suficiente, descanse 15 minutos cada dos horas de conducción (muévase, camine etc.), coma algo ligero y beba abundante agua, no beba alcohol, puede tomar café o té (solo puntualmente ya que tiene efecto rebote), evite conducir las horas después de la comidas y los viajes nocturnos, evite conducir las horas de más calor si no tiene aire acondicionado el coche, si fuman ventile el coche con regularidad. Póngase gafas de sol durante las horas centrales del día y conduzca a la velocidad recomendada ya que cuanto mayor sea la velocidad, mayor atención y antes llegará la fatiga.

CAPACIDAD VISUAL

La buena visión disminuye los accidentes. Al conducir, el 90 % de la información nos llegará a través de los ojos. A partir de los 45 años los deterioros se agudizan, además de aparecer enfermedades ligadas a la edad (cataratas, glaucoma, patología retiniana) o de enfermedades crónicas (como diabetes o hipertensión arterial) que influyen negativamente sobre la capacidad visual. La pérdida de visión brusca es fácilmente perceptible por la persona, pero la pérdida progresiva no, puede que cuando se dé cuenta  ya sea demasiado tarde.

CONSEJOS: Su visión puede deteriorarse antes de caducar su permiso de conducir, por lo tanto, si precisa gafas compruebe periódicamente su graduación y lleve siempre unas de repuesto. Si padece de enfermedades crónicas como la diabetes o hipertensión arterial, así como de enfermedades o patología ocular deberá pasar controles periódicos por su oftalmólogo. Se aconseja no conducir cuando haya poca  iluminación. Use gafas de sol para protegerse de los rayos solares, cómprelas en establecimientos especializados, con un grado de filtro no muy alto ya que sino en penumbra o en un túnel no tendrá buena visión, el color gris sirve para todos los conductores, el ver- de preferentemente para  hipermétropes y el marrón para miopes o personas sin defecto visual.

ENFERMEDADES MENTALES

Algunas suelen ser bastante invalidantes para la conducción, sobre todo en los brotes agudos, aunque los medicamentos suelen controlar de forma aceptable la sintomatología de la mayoría, permitiéndoles desarrollar una actividad diaria normal o con pocas limitaciones, las más invalidantes son: ( la esquizofrenia, depresiones, los trastornos de la personalidad, etc.)

CONSEJOS: Deberían dejar de conducir hasta tener controlada su sintomatología. Aquí los fa-miliares, el control y el consejo de su médico son de máxima importancia, para evitar que conduzcan durante las fases agudas, por las alteraciones de la enfermedad en sí y por los medicamentos empleados, ya que lo habitual es que el enfermo no tenga conciencia del riesgo que ello supone.

ENVEJECIMIENTO

A partir de los 55 años se produce un deterioro progresivo de las capacidades psicomotoras, que se hacen más evidentes a partir de los 65 y que son extremas después de los 75 años, produciéndose una merma en la capacidad de atención, de la visión, audición y los reflejos, lo que se traduce en pequeños despistes que son “señales de alarma” (no respetan las señales, no ceden el paso, giran sin avisar, invaden continuamente el carril contrario, incluso golpes frecuentes por errores de cálculo al circular o al aparcar, dificultad para seguir una trayectoria en línea recta, dificultad para aparcar, realizar trayectos sin recordar cómo han sido). Por lo general también sufren dolencias, achaques o enfermedades que requieren de medicación, además de enfermedades relacionadas con la edad, entre ellas la demencia, que es como un envejecimiento patológico y que se puede presentar en edades tempranas alrededor de los 65 y que evoluciona de forma progresiva y rápida caracterizada por: pérdida de memoria, cambios de personalidad, se altera la capacidad de juicio y la coordinación motora, etc.

Como el hecho de conducir ofrece gran movilidad a todas las personas y en especial a los de  edad avanzada, la actitud más correcta de los familiares es prestar atención y vigilancia a sus mayores con el fin de evitar accidentes y no limitar, si no es necesario, su posibilidad de conducir. Ante la aparición de señales de alarma y ya que son los familiares los primeros en detectar estos  cambios,  que a veces evolucionan entre 2 y 4 años, son éstos los que tienen que intentar que vayan dejando de conducir poco a poco hasta que lo dejen del todo. El consejo y el control de su médico será muy positivo, evitando el efecto traumático que tiene la retirada del permiso de conducir.

CONSEJOS: Conduzca preferentemente durante el día, evite el anochecer, la noche y el amanecer. Realice trayectos cortos, descanse cada hora de conducción, modere la velocidad, si suele dormir la siesta no conduzca sin haberlo hecho.

DROGAS ILEGALES

Opiáceos, cocaína, anfetaminas, cannabis y drogas de diseño, etc. Está prohibido conducir bajo el efecto de las drogas, ya que alteran la capacidad para conducir, produciendo un deterioro de las aptitudes psicomotoras y alterando la conducta, se potencian sus efectos al mezclarlos con medicamentos y alcohol. Penado con multa y retirada de carné de 1 a 4 años.

ALCOHOL

El 50% de los conductores muertos en accidente de tráfico habían ingerido alcohol. Conducir bajo los efectos del alcohol, incrementa el riesgo de accidentes y la gravedad de las lesiones, aún más si se mezcla con drogas o medicamentos y está penado con multa y retirada de carné de 1 a 4 años. A partir  del mes de Mayo de 1999 se reduce la tasa de alcoholemia permitida que pasará a ser en sangre de 0,5 g/l para los de la clase LCC, A, B con más de dos años de antigüedad de carné y de 0,3 g/l para las clases, BTP,C,D y los de las clases LCC, A,B con menos de dos años de carné, la tasa equivalente en aire espiradoes: 0,25 mg/l y 0,15 mg/l respectivamente.

CONSEJOS: No conduzca bajo los efectos del alcohol. Conducir con una tasa de alcohol por debajo de lo permitido no quiere decir que no hay peligro. La tasa de alcohol en sangre depende básicamente de la cantidad de alcohol ingerido, del grado y del tiempo en que ha sido consumido, pero también del peso de la persona y del sexo; su detección no se ve influenciada por nada (café, té, comida, etc.) así que con tres cañas de cervezas o con dos vasos de vino pueden dar una tasa que puede oscilar entre  0,2 y 0,4g/l según las características de la persona, luego estaría rondando el límite, con un whisky o con una copa de coñac  probablemente se sobrepase esos límites ( 0,6 g/l ). Para los de las clases BTP, C, D, y los de las clases LCC, A, B, de menos de dos años de carné se alcanzaría prácticamente con una cerveza o un vaso de vino. El alcohol se elimina de forma constante 0,2 g/l en una hora lo que quiere decir que si ha consumido alcohol ha de esperar de 4 a 6 horas o más para poder conducir, según la cantidad de alcohol ingerida. Tenga en cuenta que se considera bebedor excesivo el que consume 5 o más unidades al día, si es un hombre y 3 o más unidades al día si es una mujer o el que consume más de 8 unidades en un periodo corto de tiempo ( horas ), por lo menos una vez al mes, entendiendo por una unidad : una caña de cerveza (200 cc) o un vaso de vino (100 cc) o un carajillo (25 cc) y por dos unidades: una copa (50 cc) o un combinado (50 cc), si cree estar en este grupo es aconsejable que reduzca la ingesta de alcohol y que acuda a su médico para su control ya que pueden existir alteraciones orgánicas. 

FÁRMACOS

Existen muchos medicamentos que pueden interferir la capacidad de conducción, ya sea por su capacidad depresora del sistema nervioso central o bien por los efectos secundarios o no deseados que puedan producir ( somnolencia, visión borrosa, agitación, hipoglucemia etc.) , los más peligrosos son los que actúan sobre el sistema nervioso central y que son los que se usan para tratar (la ansiedad, la depresión, la epilepsia, el insomnio, las alergias, el dolor, la hipertensión arterial, el catarro, los procesos gripales) y los estimulantes, etc.

CONSEJOS: Lea el prospecto de los medicamentos antes de empezar un tratamiento y observe si especifica  que interfiere con la capacidad de conducir. No se automedique, tenga cuidado con los medicamentos que se utilizan para las alergias, para los catarros, gripes y para el dolor ya que por lo general  son de automedicación y suelen estar compuestos por antihistamínicos y/o codeína que son depresores del sistema nervioso central. No tome varios medicamentos a la vez sino es por prescripción médica. No mezcle con alcohol o drogas ya que puede ser muy peligroso. Tome la dosis y el tiempo indicado, hay que tener especial cuidado en las primeras horas y los primeros días de iniciar un tratamiento, cuando se añade otro medicamento y cuando se produzca un cambio de la dosis. Si observa que la medicación interfiere en la conducción, no conduzca durante el tratamiento. Si conduce habitualmente, dígaselo a su médico para que le recete, o cambie, el medicamento por otro que interfiera menos en la conducción. Si sigue un tratamiento crónico, no lo interrumpa de forma brusca, déjelo en manos de su médico.

PRIMEROS AUXILIOS

Todo conductor está obligado a prestar auxilio en caso de accidente. La omisión del deber de socorro está penado.

CONSEJOS: Retire su vehículo de la calzada y señalice la emergencia, desconecte el motor del vehículo accidentado, evalúe el estado de sus ocupantes, pida ayuda a través de otros conductores, postes de SOS, o por teléfono, indicando la carretera y el punto kilométrico. Si no tiene nociones de primeros auxilios, hable con los heridos y tranquilícelos, hasta que llegue ayuda.

Lo que no debe hacer: No saque el herido del coche, salvo en caso de parada cardiaca, peligro de incendio o  atropello. Nunca lo transporte en su vehículo. No le dé comida, bebida, medicamentos, pomadas. Si es un motorista, no le quite el casco y procure no doblar su columna.

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