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Durante la época estival los riesgos de sufrir un accidente de tráfico aumentan considerablemente debido a diferentes circunstancias, algunas de ellas debido a las propias características de esta época del año y los hábitos que desarrollamos en estos meses. Aunque es cierto que hay buenos, malos y peores conductores, así como vías y calzadas en mejor o peor estado, al igual que pasa en invierno, en esta parte del año debemos tener precaución y conocer cuáles son los riesgos más comunes con el fin de que nada nos amargue las vacaciones.

Para empezar, en verano, el número de desplazamientos por carretera es mucho mayor que en cualquier otra época del año; más de 38 millones de desplazamientos se realizaron en España el año pasado según al DGT. Además, en muchos casos, los trayectos son más largos lo que aumenta también el riesgo de sufrir un accidente. El verano pasado, 220 personas perdieron la vida en las carreteras españolas. Por esta razón, Tráfico aumentará el control de velocidad con radares móviles en 1.500 tramos de carreteras españolas, durante los meses de julio y agosto.

Asimismo, según un estudio elaborado por el Real Automóvil Club de España (Race) gracias a los datos recogidos por su servicio de asistencia, el pasado verano el número de averías aumentó un 4,5% con respecto al de 2013. Según Race, los tipos de averías más comunes fueron: fallos en el embrague, averías en los neumáticos, problemas en la dirección, fallos en los frenos, problemas de suspensión y en la refrigeración. Así, realizar un correcto mantenimiento y una adecuada puesta a punto de nuestro automóvil antes de emprender el viaje es la mejor manera de prevenir este tipo de averías y aumentar nuestra seguridad en la carretera.

Por otro lado, en verano también existen otros factores derivados de las peculiaridades de esta estación del año, como el sol o los insectos que se cuelan en el coche, que pueden incrementar el riesgo de sufrir un accidente. Los deslumbramientos producidos por el sol pueden producir accidentes al perder la visión que se tiene delante, además de la fatiga visual que se padece al conducir con tan alto índice de luminosidad. Según los datos de siniestralidad en España, el 5% de los accidentes suceden por deslumbramiento, siendo el 20% colisiones frontales en carreteras de doble sentido, el 16% por salidas de la calzada y el 2% por atropello. Por esta razón, es recomendable el uso de gafas de sol, homologadas y con cristales polarizados,ya que estas ayuda a reducir la fatiga ocular, el riesgo de deslumbramiento o la ceguera temporal.

Otros elementos que aumentan el riesgo al volante en verano son los producidos por los hábitos y rutinas que desarrollamos cuando disfrutamos de las vacaciones estivales. De esta forma, el cansancio provocado por las largas jornadas bajo el sol tanto en playas como en piscinas, las comidas copiosas y la mayor ingesta de alcohol son también causantes de muchos accidentes de tráfico. En cuanto al alcohol, debido a las fiestas y festejos populares que se celebran estos meses, el número de conductores que circulan con exceso de alcohol es mucho mayor que en cualquier otra época del año, incrementándose hasta un 40% el número de accidentes en los que el conductor da positivo por alcoholemia.

Otro factor de riesgo muy a tener en cuenta es el vestuario que usamos durante estos meses debido a las altas temperaturas. Debemos ser conscientes de que no es para nada cómodo ni aconsejable conducir con chanclas o descalzo, así como tampoco es adecuado conducir sin camiseta o con ropa de baño. A parte del riesgo de sufrir quemaduras o rozaduras importantes en la piel, al conducir descalzo perdemos superficie de apoyo y sensibilidad con los pedales; y al hacerlo con chanclas, perdemos libertad de movimiento y se nos pueden enganchar en los pedales. Además, puedes ser multado con 200 euros. De esta forma, se recomienda siempre conducir con ropa y calzado holgado y cómodo, y que transpire.

Por último, y aunque parezca una tontería, en verano a la hora de ponerse el volante solemos distraernos con mayor facilidad, en ocasiones, hasta se nos van los ojos. Es evidentemente que las distracciones en el arcén o en el propio paisaje pueden provocar colisiones con otros vehículos o incluso hasta que nos salgamos de la carretera. Por ello, conviene mejor dejar las distracciones y conservar nuestra curiosidad para cuando nos bajemos del automóvil. Si tenemos en cuenta este verano todas estas recomendaciones a la hora de conducir y cumplimos estrictamente las normas de circulación, aumentaremos nuestra  seguridad y la de los demás, y tendremos muchas más posibilidades de disfrutar de nuestras vacaciones sin percance alguno.

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