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En la actualización del baremo indemnizatorio para las víctimas de tráfico, la patronal de seguros UNESPA juega un papel destacado. En Actualidad Vial hemos entrevistado a su presidenta, Pilar González de Frutos, para abordar el trabajo que desempeñan las compañías aseguradoras en la recuperación del accidentado y tratar las denuncias realizadas por las asociaciones de víctimas acerca de la necesidad de actualizar las indemnizaciones, entre otros puntos.  ‘El sector ya cumple con sus obligaciones con las víctimas dentro del marco que marca la legislación’, destaca la presidenta de la patronal.

1. Año tras año el número de víctimas mortales en accidentes de tráfico sigue descendiendo, ¿qué papel han jugado las aseguradoras en esta reducción?

Después de varias décadas promocionando actuaciones en materia de Seguridad Vial, en UNESPA decidimos institucionalizar nuestras acciones mediante un concurso específico en esta materia.

La Seguridad Vial preocupa de tal manera a la sociedad en su conjunto, que esta Asociación convoca con carácter bianual su Premio UNESPA a la Seguridad Vial. El Seguro comprometido con la sociedad para patrocinar aquellos proyectos de carácter innovador que más coadyuven a la tarea común de la sociedad española de reducir la siniestralidad del tráfico.

A este premio se invita a participar cualquier entidad privada de ámbito nacional sin ánimo de lucro, declarada de utilidad pública y dedicada a la seguridad vial en su vertiente más amplia.

2. Una persona sufre un accidente de tráfico y sufre graves lesiones, ¿de qué manera están presentes la aseguradora en su recuperación? ¿Hay un plan de actuación que siguen todas las compañías o  cada aseguradora tiene su propio protocolo? 

La aseguradora está presente en todo el proceso del siniestro, desde el momento de la ocurrencia  hasta la rehabilitación del lesionado, es decir, en toda su cadena asistencial.

Muchas entidades aseguradoras, asociaciones e instituciones tienen protocolos de actuación en accidente de tráfico, ya que se estima que, solo con que un 20% de la población conociera las técnicas de primeros auxilios para actuar correctamente, disminuirían considerablemente tanto las consecuencias de las lesiones como la cifra de muertos en las carreteras.

3. ¿Se tiene pensado desarrollar un código ético y de buenas prácticas para el sector asegurador en lo relacionado con las víctimas de tráfico? ¿Se va a contar con las asociaciones de víctimas en esta elaboración?

El sector ya cumple con sus obligaciones con las víctimas dentro del marco que marca la legislación. Los afectados por accidentes de circulación reciben en tiempo y forma las indemnizaciones que les corresponden establecidas por la ley. Las prácticas de las aseguradoras son las correctas.

4. Se están realizando diversas reuniones para la reforma del Baremo, ¿cuáles son sus conclusiones de estos encuentros? ¿Cuándo estará lista esta reforma? ¿Se conseguirá un baremo ‘más justo’ para las víctimas?

Los actores sociales implicados en la seguridad vial estamos celebrando varias reuniones con el fin de formular un nuevo baremo de valoración de daños personales más adecuado a los tiempos que corren. El nuevo instrumento será más beneficioso, en particular, para los grandes lesionados. Pero también debe ser sostenible en el tiempo y debe mantener, como el actual sistema de indemnización, un alto porcentaje de acuerdos extrajudiciales entre las partes.

5.Las asociaciones de víctimas denuncian que las indemnizaciones en España son muy inferiores a las del resto de Europa y que incluso el propio vehículo implicado en el siniestro puede valer más que la indemnización que se le puede entregar a una esposa e hijos, ¿cómo se explica este hecho?

Las indemnizaciones desembolsadas por el sector asegurador obedecen al sistema de valoración de daños personales. La revisión del baremo busca poner al día y subsanar las posibles debilidades que pueda tener el sistema y que se evidencien en casos puntuales. La actualización, en todo caso, también aspira a mantener las actuales bondades del sistema indemnizatorio.

6. La Memoria Social del Seguro Español de 2012 muestra la alta siniestralidad que se registra entre los días de diario, ¿a qué se debe? ¿Hay diferencia entre los accidentes que se registran a en los días de jornada laboral y los que se producen los fines de semana?

La siniestralidad en los días de diario es de carácter leve, urbana y ligada a la intensidad del tráfico. La mayor probabilidad de accidentes leves se da donde hay muchos vehículos, no donde circulan a mayor velocidad, que es el factor que influye en la siniestralidad grave. En términos generales, el accidente de los días de diario tiende a no registrar víctimas y sólo daños en los vehículos, mobiliario urbano, etc. El accidente de fin de semana tiene mayores consecuencias en materia de daño corporal, sobre todo si hablamos de fines de semana clave para la salida o regreso masiva de periodos vacacionales.

7. ¿Ha aumentado con la crisis el número de conductores que llevan su vehículo sin el seguro obligatorio o hay una mayor conciencia de su importancia?

La sociedad cada vez es más consciente de que el aseguramiento de los automóviles es obligatorio y de que la existencia de las pólizas es lo que permite indemnizar a las víctimas cuando se produce un siniestro. En todo caso, es el Consorcio de Compensación de Seguros (CCS) quien dispone de los datos oficiales relativos a los vehículos que circulan sin cobertura alguna.

8. ¿Qué cree que nos va a traer la despenalización de las faltas?

Desconocemos el impacto que este cambio procesal tendrá sobre la siniestralidad de automóviles. No sabemos cómo incidirá.

9. Por último, ¿cómo valora las actuaciones que está realizando la Directora General de Tráfico, María Seguí, desde su incorporación?

Tanto este Gobierno como los anteriores han mantenido una política de promoción de la seguridad vial que, desde UNESPA, respaldamos plenamente. En este sentido, los actuales responsables de la Dirección General de Tráfico (DGT) mantienen una política de continuidad que apoyamos. Gracias a este esfuerzo colectivo ha sido posible reducir el número de víctimas mortales en un 65% entre 2005 y 2013, y situar los datos más recientes de siniestralidad (cierre de 2013) en línea con los de 1960.

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