Niños y personas mayores, quienes más posibilidades tienen de sufrir un ahogamiento este verano

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Más de 400 personas mueren cada año por ahogamiento en España. Los niños y las personas mayores son las que corren más riesgo de sufrir este tipo de accidentes. Ante el elevado número de ahogamientos que se han producido en lo pocos días que llevamos de verano (especialmente durante el último fin de semana), la Asociación Estatal de Víctimas de Accidentes DIA (www.asociaciondia.org) y la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo han organizado un simulacro de ahogamiento con el objetivo de concienciar a la sociedad sobre la posibles consecuencias de no mantener una conducta responsable en piscinas y playas y saber cómo actuar en caso de producirse. El simulacro ha contado con la colaboración del SUMMA 112 y el Ayuntamiento de Alcobendas.

Los accidentes por inmersión en agua constituyen una causa importante de mortalidad infantil y de secuelas permanentes. Y es que 5.000 menores fallecen en Europa cada verano por ahogamiento. En lo que llevamos de año, al menos 72 personas han fallecido por ahogamiento en España, 34 sólo en el mes de junio. Diez son menores de 6 años

¿CÓMO PREVENIR?

Desde la Asociación Estatal de Víctimas de Accidentes DIA y la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo se han dado una serie de pautas para prevenir estos ahogamientos:

-Es muy importante vigilar siempre a los niños cuando se bañan, ya sea en una playa, una piscina pública o una privada. Un adulto debe vigilar en todo momento que el menor se baña con total seguridad. Lo aconsejable es que sea un profesional.

-Los hoteles y zonas de descanso son propicios para estos accidentes por la relajación de los cuidadores. Debemos mantener la vigilancia en todo momento.

-No debemos quitar importancia al peligro de bañeras, cubetas, etc… Si su hijo es muy pequeño, cualquiera de estos elementos puede ser causa de ahogamiento sin la debida vigilancia. No olvidemos que en menos de 5 minutos su hijo puede estar ahogado.

-Poner una valla con un cierre de seguridad en la piscina. Así, aunque usted no esté,  sus hijos no podrán caer dentro del agua. Es la forma más segura de evitar accidentes cuando no hay nadie que pueda vigilarlos.  La recomendación es que esta valla sea alta, sin huecos y con un cierre de seguridad.

Eviten los juegos peligrosos (carreas fuera del agua sobre pavimentos resbaladizos, ahogadillas, apneas solitarias). Los ahogamientos por pérdidas de conocimiento, lesiones cervicales y fracturas son las lesiones más frecuentes. Un golpe en la cabeza puede causar daños cerebrales o una lesión medular irreversible

-Enseñar a nadar a los hijos cuanto antes. Sin embargo, recuerde que un niño que sabe nadar, también puede ahogarse.

– Precaución con el accidente por hidrocución conocido como “corte de digestión”. Entre los factores que lo favorecen encontramos: una exposición prolongada al sol antes del baño, inmersión brusca  en aguas frías sin adaptación previa, esfuerzo físico intenso  previo o durante el baño y no respetar los periodos de digestión tras comidas copiosas (esperar 2 horas después de haber comido).

Se recomienda salir del agua si se sienten escalofríos intensos, náuseas, alteraciones en la visión o zumbidos de oídos, así como enrojecimiento intenso de la piel.

-Respete las señales (banderas, carteles informativos, etc) y consejos de los socorristas: recuerde que la bandera roja prohíbe entrar en el agua.

-Adopte precauciones en el uso de flotadores y colchonetas: utilice los adecuados y no se confíe, además, las corrientes pueden arrastrarlos mar adentro.

– No tirarse de cabeza desde una gran altura o en sitios de poca profundidad. Además, es importante conocer si existe algún obstáculo en el fondo, puede producir lesiones muy graves.

-Ni usted ni sus hijos deben zambullirse en lugares cuya profundidad es desconocida: podría chocar contra el fondo o con rocas. En las piscinas es recomendable evitar los saltos arriesgados o las acrobacias. De ese modo evitará lesiones en la espalda y cervicales.

¿CÓMO ACTUAR?

En caso de observar que hay un menor en apuros, lo primero que tenemos que hacer es avisar inmediatamente al socorrista para que acuda a su rescate. No debemos lanzarnos al agua si no sabemos nadar adecuadamente ya que podemos provocar consecuencias mayores.

Muchas de las personas que deciden ayudar a alguien que se ahoga, lo hacen sin tener en cuenta sus propias limitaciones técnicas y físicas (conocimiento de los protocolos de actuación, técnicas de rescate, dominio de las habilidades acuáticas, nivel de condición física, valoración y dosificación del esfuerzo que puede implicar un rescate, etc…).

Desde la Real Federación Española de Socorrismo se incide en que sólo deben realizar rescates acuáticos, aquellas personas que estén, técnica y físicamente preparadas para ello. En caso contrario, existen muchas posibilidades de que la persona que intenta rescatar, no sólo no consiga su objetivo, sino que además pierda la vida en su intento.

El socorrista sabrá cómo actuar. A su vez, se deberá llamar al servicio de urgencias 112.

Si la víctima rescatada se encuentra en parada cardio-respiratoria, es necesario iniciar la maniobra de reanimación cardiopulmonar básica (RCP), que en la actualidad consiste en realizar 30 compresiones y dos insuflaciones, hasta que la víctima recupere sus constantes vitales o hasta la llegada de la asistencia sanitaria.

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