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En concreto, un 81,6% estaría de acuerdo con que la famosa ‘caja negra’ forme parte del equipamiento de serie del vehículo en el plazo de 25 años, lo que supone siete puntos porcentuales más que el año pasado. Así lo revela el estudio europeo ‘El Coche de Mañana’ elaborado por la consultora AutoScout24. El coche del mañana se conducirá solo, será capaz de elegir las mejores rutas y estará interconectado con el teléfono móvil. En la ciudad de 2038 convivirán de manera armónica vehículo, transporte público y bicicletas.

El informe recoge la opinión de cerca de 9.000 conductores de siete países europeos sobre la que será la movilidad del futuro.  De esta forma, en una proyección de la ‘smart city’ a 2038, la caja negra dejará de ser un elemento asociado mayoritariamente a aviones o trenes para convertirse en una tecnología esencial capaz de proteger proactivamente al conductor, diagnosticando, por ejemplo, averías vía remota, haciendo un seguimiento de la conducción para rebajar la prima al buen automovilista o reconstruyendo un accidente antes incluso de que él mismo avise a las autoridades.

Destacar la mayor reticencia de los europeos a este sistema (un 73% frente al 81,6% de los españoles). Aun así, la gran mayoría (92,8%) se ve circulando dentro de 25 años por la interconectada ciudad del futuro, al volante de un vehículo inteligente que garantice su seguridad a modo de guardaespaldas, pero también que transforme su driving experience. En este sentido, más de la mitad se imagina a bordo de un coche que conduzca solo.

Y es que las vías con atascos kilométricos y la estridencia de las bocinas serán historia en la movilidad de 2038. Para cerca del 40%, este coche autónomo sabrá encontrar la ruta adecuada para esquivar todo tipo de retenciones, pero además irá más allá, popularizando el concepto “conductores del mundo”, pudiendo circular plácidamente por cualquier ciudad extranjera sin temor por no conocer las calles.

Señalar, además, que para cerca de dos de cada tres conductores, vehículo y teléfono móvil formarán un tándem inseparable. La sincronización de estas dos tecnologías inteligentes pondrá en marcha todo el engranaje (cálculo de distancia, duración de la ruta…) para evitar, por ejemplo, que un imprevisto al volante impida llegar tarde a una reunión.

En 2038 los jóvenes españoles serán mucho más “tecnofóbicos” que los maduros. De hecho, la necesidad de estar conectado a la red entre los menores de 30 años se sitúa más de doce puntos por debajo que entre los que ya han cumplido el medio siglo. Para el 684% de los conductores de entre 60 y 69 años, el ‘ir conectados’ tiene una gran importancia.

Respecto a nuevos modos de transporte, el carsharing será utilizado sobre todo entre los conductores de 60 a 65 años (11,4%), siendo los menores de 30 años los más “individualistas” (5%). Aquí tiene mucho que ver el hecho de que para estos jóvenes (45%) el coche seguirá siendo un símbolo de estatus, mientras que para los maduros será una solución práctica de movilidad.

Por último, destacar que la propiedad seguirá siendo un valor en alza. De hecho, el 74,4% de los conductores españoles (casi cuatro puntos más que en 2012) reconoce que no está dispuesto a prescindir del coche propio bajo ningún concepto. A pesar de todo, debemos tener en cuenta que el 58% se imagina una ciudad donde convivan armónicamente el vehículo, el transporte público y las bicicletas, utilizando el más adecuado en cada tramo de ruta o, lo que es lo mismo, convirtiendo la movilidad de aquí a 25 años en una cadena perfectamente organizada.

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