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Es necesario concienciar a peatones y conductores sobre la vulnerabilidad de los mayores. Estas son las conclusiones de un informe elaborado por Fundación Mapfre según el cual, los peatones mayores de 65 son el colectivo con mayor riesgo de muerte en caso de atropello. Entre las recomendaciones se encuentran la mejora en el mantenimiento y diseño de las vías, fomentar el uso de prendas reflectantes en ese colectivo y promover la utilización de sistema de detección de peatones en los vehículos. Estas medidas contribuirían a reducir un tipo de accidentes, los que involucran a personas mayores, que en 2013 crecieron un 8 por ciento con respecto al año anterior.

Ser mayor de 65 años es sinónimo de tener un alto riesgo de muerte a la hora de sufrir un atropello. Calles y travesías son los lugares más frecuentes en los que sucede este tipo de accidentes, que ocasionan lesiones más graves, periodos de hospitalización más largos y secuelas más importantes en comparación con los que se dan en colectivos más jóvenes.

El origen de estos accidentes suele encontrarse en vehículos que giran a la izquierda en intersecciones o dando marcha atrás, conductores distraídos que no respetan los pasos de cebra y peatones que cruzan calzadas por lugares indebidos.

Así lo refleja el informe ‘Atropellos y personas mayores: lesiones, factores y propuestas’, que ha dado a conocer Fundación Mapfre con el objetivo de valorar las consecuencias, circunstancias y factores que intervienen en este tipo de accidentes. En 2013 crecieron este tipo de accidentes en un 8 por ciento con respecto al año anterior y acabaron con la vida de 222 peatones mayores, 16 más que en 2012.

El informe, realizado sobre una muestra total de 12.000 atropellos y a partir de un análisis en profundidad de las situaciones en las que sucedieron 82 atropellos mortales y sobre las lesiones que sufrieron cerca de 3.500 peatones mayores atropellados entre 2009 y 2013, destaca que en muchos casos tanto los peatones como, sobre todo, los conductores, podrían haber extremado las medidas de precaución. Así, en casi cuatro de cada cinco atropellos (79 por ciento de los casos), el conductor se considera principal o parcialmente responsable del siniestro, mientras que casi uno de cada tres (29 por ciento), el peatón se considera autor del mismo.

El estudio ratifica además la extrema fragilidad de las personas mayores. En numerosas ocasiones el impacto se produce a velocidades muy bajas, sin que se produzcan apenas daños en los vehículos, y, a pesar de ello, las consecuencias resultan fatales para los peatones mayores, ya sea de modo inmediato o varios meses después del siniestro. En este sentido, del estudio se desprende que el 84 por ciento de los peatones fallecidos pierden la vida en calles y travesías urbanas.

Las zonas del cuerpo que más lesiones sufren son los miembros inferiores, cadera y piernas (que representan el 28,7 por ciento) así como el tronco (23,2 por ciento). Los impactos en la cabeza, que suponen el 12,7 por ciento del total de las lesiones, son los responsables de la mayor parte de los fallecimientos. De hecho, casi seis de cada diez víctimas mortales (58 por ciento) ha sufrido un traumatismo craneoencefálico en dicho periodo.

MEDIDAS PARA REDUCIR LOS ATROPELLOS A PERSONAS MAYORES

Se propone mejorar la concienciación de los conductores sobre la vulnerabilidad de los mayores y promover entre este segmento de la población el uso de ropa clara con elementos fluorescentes y reflectantes. Un dato del informe que llama la atención es que en los atropellos nocturnos estudiados o en aquellos con luz natural insuficiente que se produjeron fuera de la ciudad ninguno de los peatones fallecidos utilizó elementos reflectantes o chalecos.

Entre las medidas a adoptar relacionadas con la vía, destaca también la necesidad de realizar un estudio en profundidad que permita incrementar la seguridad de los pasos de peatones, donde se producen la mitad de los atropellos mortales, así como reforzar el mantenimiento de estos lugares, mejorando su iluminación y señalización, empleando reductores de velocidad y elevando los pasos de cebra, que obligan a los conductores a reducir la velocidad. También se propone identificar y divulgar las rutas más seguras para los desplazamientos de estas personas. Igualmente, se recomienda a los centros de mayores, los ayuntamientos y a la policía local que se impliquen en mayor medida para mejorar la seguridad vial de este colectivo.

Los vehículos también pueden contribuir a reducir este tipo de accidentes. En esta línea, el informe sugiere promover la instalación de sistemas de detección de peatones con frenada automática, que permiten evitar el 40 por ciento de los fallecimientos por atropello, y los sistemas de detección de obstáculos traseros (con sensores y cámaras de visión).

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Una Respuesta

  1. Ignacio Ruiz

    Destaco el contenido de este artículo por el importante aumento de atropellos urbanos que se están detectando últimamente.
    No obstante discrepo de algunas de las propuestas, en especial la de elevar los pasos de peatones, que convierten las ciudades en lugares intransitables para los vehículos y que complican enormemente el mantenimiento de las calzadas.
    Existen elementos disuasorios y de calmado de tráfico infinitamente más eficaces.

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