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¿Quién forma a los más pequeños en materia de seguridad vial? ¿Cómo es esta educación? Según un estudio de Fundación Mapfre, actualmente hay una estrecha colaboración entre el profesorado y diversas instituciones con autoridad en materia de educación vial. Tal es así que el 75% recibe el apoyo de policía, ayuntamientos o de fundaciones. Sin embargo, revela otros datos de interés como que la mayor parte de los padres delegan su responsabilidad como educadores en educación vial, que se dan pocas horas sobre esta temática en los colegios y que la mayoría de los alumnos reconviene alguna vez a sus madres y padres para que no hablen por el móvil cuando conducen. ‘La mejor forma de evitar delitos es a través de la educación del pueblo. De ahí que tengamos una asignatura pendiente en educación vial’, ha remarcado el Fiscal de Seguridad Vial, Bartolomé Vargas, durante la presentación.

‘La educación vial es la clave en la seguridad vial. El derecho penal es educación. Sin embargo, nos falta dar un paso en los colegios, una asignatura pendiente en educación vial’, ha señalado el Fiscal Bartolomé Vargas durante su comparecencia. Se refiere así a la enmienda presentada a la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE) que busca incluir seguridad vial en todas las etapas de educación.  Por su parte, Julio Laria, director general del Instituto de Seguridad Vial de Fundación Mapfre, ha dado a conocer el incremento que se ha registrado en víctimas mortales en estas edades. En 2011 hubo 42 niños fallecidos en accidentes de tráfico. El año 2012 ha finalizado con 52 víctimas mortales. De ellos, 40 eran pasajeros, 11 peatones y un ciclista. Igualmente hubo 373 heridos graves y 4.982 heridos leves.

Entre las principales conclusiones del estudio encontramos que el 63% de los padres considera que quienes tienen la autoridad, la responsabilidad y el saber para impartir educación vial son las autoridades de tráfico y en segundo lugar el colegio (50%). Sin embargo, los alumnos afirman que las normas de circulación y seguridad vial las aprenden de sus propios padres (67%) y también en el colegio (62%).

En este sentido, destacan las pocas horas lectivas. El 54% invierte menos de 3 horas al trimestre. ‘Un tiempo muy escaso para unos contenidos tan importantes’, destacan desde la fundación De hecho, el 51,5% de los padres piensa también que se dedica poco tiempo a la formación en seguridad vial.

NIÑOS EDUCADORES

La mayoría de los alumnos reconviene alguna vez a sus madres y padres para que “que no hablen por el móvil cuando conducen”. Así lo ha afirmado el 40% de los entrevistados. Igualmente, el 31% ha confirmado que incluso les hacen esperar a que el semáforo se ponga en verde y les indican que deben cruzar por pasos de peatones. Además, el 30% pide a sus padres “que no se enfade cuando conduce con otros conductores” .

Respecto a los padres, el 52% de ellos reconoce que los hijos les corrigen sus hábitos como conductores o peatones.

ENTORNOS ESCOLARES PELIGROSOS Y COMPORTAMIENTOS DE RIESGO

Según el mencionado estudio, los alrededores de los centros escolares sufren problemas de inseguridad. La existencia de vehículos mal aparcados (63%), el tráfico intenso (34%), el exceso de velocidad, una mala señalización vial en las áreas de peatones y la falta de aceras y zonas peatonales son los problemas viales percibidos más habituales.

En este sentido, los problemas de comportamiento vial que con más frecuencia observan padres, profesores y alumnos son “andar por el medio de la calle o cruzar por lugares inadecuados” (55%) o “no mirar al cruzar los pasos de cebra” (44%).

Destacar que el 48% de los alumnos nunca se pone el casco cuando monta en bicicleta o patín (el 27% lo utiliza “a veces”) y que el 20% de todos los entrevistados (padres/madres, profesores y alumnos) pone condicionantes al uso del cinturón, siendo la excusa más frecuente no ponérselo “por olvido” o porque “sólo se lo ponen en trayectos  o viajes largos”. Este porcentaje se incrementa hasta el 33% entre los alumnos. 

El 60% de los padres y el 56% de los profesores afirman superar los límites de velocidad en determinadas condiciones. Siendo la excusa más habitual “las prisas” o “el conocimiento del trayecto y la consideración de que no es peligroso”. Igualmente, un 42% de los alumnos afirma que sus padres utilizan el móvil conduciendo (sin manos libres) cuando es “una llamada urgente” o cuando “van despacio por trayectos conocidos”. En cambio sólo el 13% de los padres declaran que utilizan el teléfono en estas situaciones.

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