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¿Tienen la misma probabilidad de sufrir un siniestro de tráfico un conductor de turismo que uno de furgoneta? Un estudio realizado por Fundación Mapfre indica que no. Entre las conclusiones obtenidas destaca que existe un 60% más de riesgo de sufrir un accidente de tráfico cuando se conduce una furgoneta que los que van en un coche. Entre los factores de riesgo destacan las distracciones y el exceso de velocidad, así como la presión a la que están sometidas estas personas por tener que cumplir con los horarios. Para mejorar su seguridad, el informe propone que los reglamentos obliguen a las furgonetas a contar con sistemas de seguridad  avanzados.

Distracciones del conductor y exceso de velocidad son las infracciones que cometen con más frecuencia los conductores de furgonetas, dos factores de riesgo que en España están presentes en casi 4 de cada 10 accidentes. También son causa de siniestro las condiciones de la vía, debido a una iluminación insuficiente, cruces con escasas medidas de seguridad y falta de mantenimiento de la calzada – circunstancias presentes en el 28 por ciento de los siniestros-, y factores relacionados con el propio vehículo, que se consideran responsables, al menos en parte, de un 10 por ciento de los accidentes con furgonetas implicadas, debido principalmente al mal estado de los neumáticos.

Estas son algunas de las conclusiones del informe “La seguridad de las furgonetas: situación actual y propuestas de acción”, que ha presentado Fundación Mapfre y que se ha realizado a partir de la base de datos de siniestros de la aseguradora en España a lo largo del año 2013. Se han incluido aproximadamente 3,5 millones de vehículos, entre turismos y furgonetas, y se ha analizado en profundidad un total de 68 siniestros mortales con furgonetas implicadas, en los que se han producido 72 fallecimientos en los últimos años. Se desprende que mientras que el 13 por ciento de los turismos sufrieron un siniestro con terceras partes implicadas en 2013, en el caso de las furgonetas, dicho porcentaje se elevó hasta el 21 por ciento, lo que representa un incremento del riesgo del 62 por ciento a la hora de sufrir cualquier tipo de accidente.

También refleja que la edad del conductor del vehículo es un factor clave a la hora de resultar implicado en un accidente de circulación. Así, por ejemplo, un conductor de furgoneta que tenga menos de 26 años tiene un riesgo de sufrir un siniestro con terceras partes implicadas que es un 72 por ciento superior al riesgo al que está expuesto un conductor mayor de 30 años.

Por tipo de furgoneta o vehículo comercial ligero implicado en los accidentes mortales analizados, destaca el elevado número de furgonetas mixtas adaptables (37 por ciento), así como ambulancias, cuyos ocupantes, personas enfermas o heridas, sufren, en algunas ocasiones, lesiones mortales por no utilizar los sistemas de retención adecuados. También llama la atención que un gran porcentaje de los fallecidos en accidentes con furgonetas implicadas (31 por ciento entre ocupantes de vehículos y peatones), tienen más de 75 años; que las horas del día con mayor siniestralidad mortal son aquellas comprendidas entre las 7 y las 11 horas; y que la mayor parte de los accidentes corresponden a atropellos (36 por ciento), invasiones de carril contrario (21 por ciento) y a la falta de respeto de la preferencia de paso cuando existen señales de stop, semáforos o simplemente la norma genérica de prioridad (21 por ciento).

El informe alerta de los riesgos de conducir una “oficina en movimiento”, en la que la cabina esté llena de agendas, tabletas, ordenadores o teléfonos inteligentes, e insiste en que es necesario respetar las normas de circulación, con especial atención a los límites de velocidad, así como en extremar la seguridad cuando las condiciones atmosféricas son adversas, existe tráfico denso y obras o simplemente hay peatones cerca.

Para disminuir la elevada siniestralidad de los conductores más jóvenes, el estudio también propone facilitar a estas personas formación específica sobre técnicas de conducción seguras y eficientes de este tipo de vehículos, especialmente en el momento en que son contratados por una empresa.

Hace especial énfasis además, en recomendar en todos los modelos la instalación progresiva de sistemas de seguridad avanzados como el sistema de electrónico de control de velocidad, airbags frontales de conductor, de acompañante delantero y laterales (equipamiento habitualmente estándar o de serie en todas las versiones de turismos), así como otros dirigidos a la detección de obstáculos y peatones con frenado automático, sistemas de aviso de cambio involuntario de carril, de detección de distracciones y del estado de atención del conductor. También solicita que los reglamentos obliguen también a las furgonetas a contar con sistemas de recordatorio del uso de los cinturones de seguridad y sistemas de control de la presión de los neumáticos.

En 2013, se produjeron en España un total de 7.682 accidentes de furgonetas con víctimas, en los que fallecieron 142 personas, un 8 por ciento del total de 1.680 personas fallecidas en accidentes de tráfico en 2014. Un total de 52 fallecidos eran ocupantes de furgonetas, otros 282 ocupantes fueron ingresadas en un centro hospitalario y 4.086 resultaron heridas leves.

 

 

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