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Por su interés, reproducimos un artículo publicado en La Gaceta.

1. ¿Qué se entiende por “conservación” de las carreteras?

Dentro del término mante­nimiento o conservación de la vía se incluye una serie de operaciones (desde la mejo­ra del firme a la sustitución de las señales fuera de ser­vicio, el repavimentado periódico o la vialidad invernal), realizadas sobre las carreteras, que no impli­can alteraciones importantes o a largo plazo.

2. ¿Qué es, y cuál es, el valor patrimonial de la Red de Carreteras del Estado?

El “Patrimonio Vial”, como conjunto de toda la infraes­tructura de carreteras, está conformado por tres ele­mentos: el derecho sobre el terreno, las obras básicas y la capa de rodadura, valo­rados en términos relativos y expresados en moneda nacional. En España, no existe acuerdo entre el sec­tor (ACEX) y el Gobierno (Ministerio de Fomento) a la hora de establecer su importe; en particular, para el Ministerio, el “Valor Patrimonial” de la Red de Carreteras del Estado es de 66.542 millones de euros, frente a los 80.115 que defiende el sector.

 3. ¿Es suficiente la inver­sión en conservación de carreteras que se realiza en España?

A juicio de los expertos (entre otros, el Banco Mundial), para lograr situar las vías de la Red de Carreteras del Estado en un nivel de servicio y cali­dad adecuado, es necesa­rio invertir un 2,5% de su “Valor Patrimonial”, por lo que la respuesta es no. El “Plan de Conservación del año 2010” se ha confeccio­nado, inicialmente, para un presupuesto de 1.257,8 millones de euros, lo que supone mantener el mismo nivel de inversión del año 2009; este importe equi­vale al 1,57% del “Patrimo­nio Vial”. En consecuen­cia, en base a los cálculos que manejan empresas y Gobierno, desde 2005 se han dejado de invertir 8.600 millones de euros en conservación, según las recomendaciones del Banco Mundial.

4. ¿Qué son las audito­rías de seguridad vial?

Son una herramienta para diagnosticar la problemáti­ca que presentan las carre­teras en relación a su segu­ridad, detectando posibles inconsistencias y/o caren­cias existentes en el diseño de todos los elementos que conforman la vía. Estas auditorías pueden llevarse durante la fase inicial de planeamiento, como en tra­mos construidos (antes de ser abiertas al tráfico) o en carreteras en uso. El objeti­vo final de las autditorías es identificar los posibles defectos que pudieran ser causa de accidentes.

Estas auditorías se intro­dujeron por primera vez en Dinamarca (Jöergen y Nils­son, año 1995) y Gran Bre­taña (Brownfield, año 1996), si bien todavía no se han desarrollado –de forma sistemática– en España. De la escasa información dis­ponible al respecto, puede inferirse que las auditorías de seguridad vial arrojan como resultado, en el pri­mer año, una tasa de retor­no del 146%. Una cifra que justifica sobradamente la inversión, sobre todo, si tenemos en cuenta que las medidas aplicadas –como consecuencia de las defi­ciencias encontradas en dichas auditorías– produ­cen un efecto (duradero) que se prolonga durante los 25 años de vida útil del pro­yecto de carreteras.

5. ¿Qué son las señales de tráfico?

En términos sencillos, una señal de tráfico puede defi­nirse como el conjunto de elementos que tienen como función proporcionar infor­mación visual a los conduc­tores con el fin de informar, ordenar o regular la circu­lación del tráfico por carre­tera y en la que se encuen­tran inscritos leyendas y/o pictogramas. Por su parte, por marca vial se entiende aquella guía óptica situada sobre la superficie de la cal­zada, formando líneas o sig­nos, con fines informativos y reguladores de tráfico. En ambos casos, la eficacia de la información depende de que su diseño facilite la comprensión del mensaje, así como de su distancia de visibilidad, tanto de día como de noche.

En 1968 los países euro­peos firmaron la conven­ción de Viena sobre señales, con la misión de estandari­zar las regulaciones de trá­fico para facilitar el tránsi­to internacional y aumen­tar la seguridad vial.

6. ¿Qué características deben reunir las señales de tráfico para garanti­zar su eficacia?

Dado que la transmisión de los mensajes que incor­pora una señal de tráfico es, básicamente, visual, su característica fundamen­tal es la visibilidad, que deberá garantizarse tanto de día como de noche. Otra característica esen­cial es la credibilidad del mensaje que transmite, que, en el caso particular de las señales de limita­ción de velocidad, deja mucho que desear en numerosas ocasiones.

Por su parte, las marcas viales, de manera más específica, para exhibir todo su potencial de segu­ridad vial, deberán, ade­más, mostrar una adecua­da resistencia al desliza­miento (sobre todo de las motocicletas y ciclomoto­res) y visibilidad nocturna en caso de lluvia.

7. ¿El estado de la señali­zación en España es el adecuado?

Es necesario aclarar que el estado de la señalización de las carreteras españo­las varía considerablemen­te en función de quien sea la administración (central o autonómica) competen­te. No obstante, en todos los casos, se exige que tanto las señales de tráfico como las marcas viales manten­gan un nivel de servicio adecuado a la normativa correspondiente. En las auditorías que la Asocia­ción Española de la Carre­tera (AEC) realiza desde hace 20 años, con mues­treos cada dos, y sobre la base de una inspección visual de la red, la señali­zación vertical (cuyo campo de inspección se limita a las señales de código, instaladas en el arcén) de las carreteras del Estado y autonómicas obtiene puntuaciones por debajo del aprobado. Sin embargo, en las marcas viales, la calificación de la auditoría es aceptable.

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