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La Dirección General de Tráfico (DGT) pondrá el foco de atención en los mayores de 65 años. ‘Vamos a trabajar específicamente sobre este tema con campañas y otras acciones’, ha señalado recientemente la directora de Tráfico, tal y como recoge la agencia Europa Press. Y es que, pese a representar el 13% del total de conductores en España, el 27% de las víctimas mortales en accidentes de tráfico en 2012 eran personas mayores de 65 años. Los pasos de peatones sin semáforo e intersecciones poco visibles se encuentran entre las situaciones de riesgo.

Los giros a la izquierda en intersecciones sin carril de espera y el escaso tamaño e iluminación de algunas de las señales de tráfico no son buenos aliados en la conducción. Así lo indica un reciente informe realizado por Fundación Mapfre en el que también se destaca la problemática de los vehículos estacionados cerca de los pasos de peatones y la conducción nocturna. Son sólo algunas de las situaciones que ponen en mayor riesgo la seguridad de los conductores mayores de 65 años.

También hay que destacar especialmente la situación de los peatones mayores, los cuales se encuentran con muchos obstáculos. De hecho, casi 4 de cada 10 apenas se desplaza a pie por la ciudad, una cifra que va en aumento. ¿El motivo? Especialmente por la presencia de desniveles en el pavimento de las calles, aceras con una anchura insuficiente, paradas de autobuses sin marquesinas y sin bancos para esperar, y pasos de peatones mal cuidados, sin cebreado tradicional, sin refugios  y sin semáforos con cuenta atrás que indiquen el tiempo que queda hasta que se ponga en rojo, señala el mencionado informe, que recoge nada menos que 85 escenarios de movilidad a los que se enfrentan diariamente muchos conductores y peatones mayores.

El informe “Mayores y seguridad vial: Manual de recomendaciones de diseño urbano. La perspectiva de las personas mayores”, también refleja que médicos y psicólogos consultados, resaltan, por ejemplo, que las curvas cerradas dificultan la percepción de posibles peligros en conductores con cataratas y que la presencia de vados, mobiliario urbano y desniveles también afecta negativamente a todos los peatones, pero en mayor medida a aquellos con enfermedades como la artrosis, que es frecuente en personas con edades avanzadas.

Por último, se ha elaborado un manual, dirigido a Ayuntamientos, técnicos en diseño vial urbano y responsables de centros de salud, hospitales y residencias, entre otros, en el que se proponen algunas mejores. Entre ellas, por ejemplo, mejorar la señalización de los pasos de peatones, espacios que el 13 por ciento de los mayores considera inseguros, al estar señalizados en muchas ocasiones con dos marcas viales horizontales discontinuas en lugar de las franjas paralelas horizontales tradicionales en forma de cebreado. También se plantea rebajar los bordillos, incrementar las zonas en las que el límite máximo de velocidad es de 30 kilómetros por hora, las calles peatonales y situar las paradas de los autobuses con marquesinas con bancos y en rectas, que según los mayores encuestados son las más seguras.

Para mejorar la conducción de los mayores, el manual también hace hincapié en la necesidad de incorporar carriles de espera en las intersecciones para los vehículos que giren a la izquierda, así como sistemas para ampliar las aceras en los cruces e instalar  refugios y barandillas en las travesías, una medida que valora el 75 por ciento de los mayores.

Por último, sugiere fomentar medidas para reducir la velocidad de los vehículos en determinadas zonas, promover la señalización vertical situada a la derecha de la calzada mejor que a la izquierda y aumentar el tamaño de letra de las señales de tráfico para evitar accidentes. 

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