José Pérez Tirado, abogado: ‘Las víctimas de los accidentes con intervención de especies cinegéticas son víctimas de una legislación absurda e incomprensible’

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De la nueva Ley de Tráfico tengo especial interés en comentar la nueva Disposición en relación a los accidentes por atropello de especies cinegéticas (animales de caza) donde debemos de destacar tres conclusiones:

A) El conductor será el responsable si atropella a un animal de caza.

B) Que suerte que tienen con esta legislación los propietarios de cotos de caza.

C) Que mala suerte tienen los ciudadanos españoles.

foto José Pérez Tirado

Si hasta la fecha vivíamos en un “país civilizado” donde el conductor de un vehículo a motor que sufría un accidente por atropello de especies cinegéticas, solo era responsable  si había incumplido las normas de circulación, ahora, hemos pasado a ser un “país incivilizado” donde la nueva Ley establece que el conductor será el culpable y responsable del accidente, INCLUSO cuando estaba circulando correctamente y se ve invadido su carril por un animal de caza que procede de un coto próximo.

Es decir, conduzco una motocicleta, se produce el accidente por la irrupción de un animal (por ejemplo un jabalí procedente de un coto de caza) y por las graves lesiones que sufro me quedo parapléjico (en silla de ruedas) y con la nueva Ley son el CULPABLE y no tengo derecho a reclamar al propietario del coto, pero eso sí, los Políticos han sido tan generosos que no tengo que pagar la pieza animal que me ha destrozado la vida.

Para amortiguar “esta animalada” se ha regulado en la Ley que SI podría reclamar si el accidente se ha producido por un acción de caza colectiva (es decir si demuestro que se estaba celebrando una montería) y con la condiciones que la acción de caza colectiva sea de una especie de caza mayor –animales salvajes mayores que un zorro ordinario- y que ocurra en el mismo día de la cacería o en las 12 horas posteriores a que concluya.

Únicamente será responsable la Administración si “no ha reparado la valla de cerramiento en plazo” (deberemos de demostrar que lo sabía, desde cuando lo sabía, que plazo había transcurrido, etc)  o “por no disponer de la señalización específica de animales sueltos en tramos con alta accidentalidad por colisión de vehículos con los mismos” (pondrán una señales y se quedarán muy tranquilos).

La auténtica realidad de este inadecuada normativa es que a partir de la entrada en vigor de la misma, los conductores que sufran un accidente en alguno de los casi 25.000 cotos de caza que hay en España no recibirán ninguna indemnización si mueren o resultan heridos graves. Y si tienen un seguro a terceros, también tendrán que hacerse cargo de los desperfectos en su coche, y de esta forma, los ciudadanos sencillos, es decir, los que no tienen cotos de caza van a tener que “rezar” cuando circulen en las proximidades de los citados cotos, pues ahora el animal tiene preferencia y quien lo atropella es culpable, aunque no tenga culpa y aunque se quede toda la vida en silla de ruedas.

Las víctimas de los accidentes con intervención de especies cinegéticas son víctimas de una legislación absurda e incomprensible, y dentro de poco muchos ciudadanos quedarán perplejos de que pueda existir una normativa que los ha despreciado.

José Pérez Tirado.

Abogado.

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