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Según un estudio presentado por una aseguradora cuestiona que las multas de tráfico modifiquen las malas conductas al volante. Además, destacan el hecho de que sean los Ayuntamientos los que imponen el 76% de las sanciones.

Desde hace unos años se ha instalado en la sociedad la pregunta sobre las sanciones de tráfico ‘¿reeducación o recaudación? La gran mayoría de la ciudadanía tiene la idea de que las multas tan solo persiguen una meta recaudatoria. En cuanto a la tendencia, en contra de lo que muchas personas creerán, según el estudio de la Fundación Línea Directa, las sanciones relacionadas con la seguridad vial y la movilidad se han reducido en un 10% en los últimos 5 años. La razón de esta reducción estaría relacionada con la disminución de la actividad económica y por ende de los desplazamientos, debido al impacto de la crisis.

“Los hechos más sancionables son el exceso de velocidad (44,2%), el estacionamiento regulado (27,1%) y el estacionamiento indebido (13,4%)”. Es este último elemento el que mayor rechazo produce a los conductores: el 91% de los encuestados tiene una opinión mala o regular acerca de los parquímetros y creen que su finalidad es exclusivamente aumentar la recaudación.

Cabe destacar que son los Ayuntamientos los que mayor volumen de sanciones gestionan, el 76% del total, mientras que las sanciones de la DGT representan 14% -el  10% restante corresponde a otras administraciones-. Por localización son las grandes ciudades las que mayor presión sancionadora padecen, pues son factores determinantes la densidad de población, el diseño urbano y el diseño de las infraestructuras en relación con las necesidades económicas o industriales.

Pero más allá de los datos, ¿cómo podemos saber la relación entre el volumen y/o tipo de sanciones y la educación vial de la sociedad? En este sentido queda mucho trabajo por hacer, pues la ni la DGT ni los Ayuntamientos exponen con claridad ninguna conclusión al respecto. Además, el principal objetivo de la educación vial es la reducción de la siniestralidad, sin embargo, las estadísticas apuntan lo contrario: que a pesar del decrecimiento de la actividad económica y los desplazamientos la siniestralidad vial ha aumentado en los últimos años.

A día 26 de abril de 2016 han fallecido 349 personas en accidentes de tráfico, un 12% más que en el mismo período de 2015, por tanto, aún careciendo de informes fiables sobre el impacto de las multas, podemos concluir que las sanciones no son efectivas a la hora de reducir el número de fallecidos en las carreteras. A menudo la conducta que se adopta por miedo a una sanción se desecha automáticamente cuando desaparecen el control y el miedo a la sanción, a diferencia de las conductas que se derivan de valores adquiridos a través de la educación, de la empatía y de la concienciación.

 

 

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