Eugenio de Dobrynine, Director de Asesoría Jurídica de CEA: ‘Decepción en la reforma de la Ley de Tráfico y Seguridad Vial’

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En relación a la reforma de la Ley de Tráfico y Seguridad Vial, lo primero que tenemos que manifestar es nuestra decepción. Decepción porque el Gobierno ha faltado a su compromiso de reformar la Ley en aquellos aspectos relacionados con el procedimiento sancionador y que en la pasada legislatura se comprometió a reformar cuando accediese al gobierno de la Nación. La posibilidad de recuperar el Recurso de Alzada o de poder acogerse a la reducción del 50%  y presentar alegaciones sin que ello ponga fin al procedimiento sancionador, eran algunas de las premisas que se defendieron en la pasada legislatura y que desde el Comisariado Europeo del Automóvil hemos mantenido en la tramitación de la presente reforma y que sin embargo no han visto la luz.

EugenioCEADesde el punto de vista formal, una vez más nuestros legisladores incurren en un error de bulto no sabemos si voluntariamente, al relegar al reglamento la posibilidad de establecer otras excepciones a las prohibiciones previstas en el artículo 11 de la ley apartado 3, en relación al uso de dispositivos electrónicos durante la conducción. Desde CEA entendemos que la redacción de este artículo vulnera dos principios fundamentales del procedimiento sancionador como son el de legalidad y tipicidad. Si el Gobierno de turno hace uso de su prerrogativa sin duda será fuente de conflicto.

No nos parece adecuado el aumento de las sanciones ya que tenemos las sanciones más altas de Europa en comparación con nuestro nivel de vida. Incrementar el monto de la sanción no garantiza el cumplimiento de la norma, y esto es un hecho más que comprobado. Echamos en falta algo más de imaginación en estos casos.

No entendemos que no se haya llevado a cabo la reforma del proceso de gestión de los cursos de recuperación de puntos, cuando ha sido tan cuestionado y desde el Gobierno se manifestó su voluntad de abrir este proceso al mercado de libre competencia.

Por lo demás, algunos aspectos de la reforma nos pueden resultar positivos, como son sin duda la obligatoriedad del uso del caso en vías urbanas para menores, la regulación de la ubicación de los menores en los vehículos,  o la concreción de las pruebas de detección de drogas por saliva porque en este último aspecto todos somos conscientes de la especial incidencia que tiene el consumo de drogas en la accidentalidad vial y la necesidad de perseguir estas conductas.

El aumento de la velocidad a 130km/h en aquellas vías que por sus características lo permitan llega en un momento delicado, ya que la inversión en mantenimiento de las vías es prácticamente nula y nuestro parque automovilístico esta envejeciendo de forma alarmante como consecuencia de la crisis. Nuestra postura ha sido a favor, pero también tenemos que reconocer que en estos momentos no se dan las circunstancias ideales.

Muy positiva es la incorporación de la normativa necesaria para poder sancionar a los conductores extranjeros que infringen las normas de circulación en nuestro territorio y que hasta la fecha gozaban de impunidad.

Por último, la responsabilidad por los accidentes ocurridos por atropello de especies cinegéticas seguirá siendo fuente de conflicto, ya que no queda clara la responsabilidad de cada uno de los actores.

Por lo tanto, una Reforma más de la Ley de Tráfico y Seguridad Vial de las tantas que ya ha tenido desde su creación en la que se ha desperdiciado la ocasión para abordar aspectos importantes que requerían su intervención.

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