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La antigüedad media del parque automovilístico español es de nada menos que 11,2 años, una cifra que lo consolida como uno de los más envejecidos de toda Europa. Además de consumir más combustible y contaminar más, los coches antiguos no sólo no disponen de los últimos sistemas de seguridad, sino que también sufren un importante desgaste debido a su uso. De hecho, según un reciente estudio, cuando se tiene un accidente, el riesgo de fallecer en un coche viejo (de más de 15 años), frente a uno nuevo es del doble, algo que ya ha comenzado a reflejarse en las estadísticas. Así, en 2013, hubo un 30% más de muertos en accidentes con coches de más de 10 años que con vehículos nuevos.

El estudio “Influencia del envejecimiento del parque automovilístico en los accidentes de tráfico (2008-2013)”, de la Fundación Línea Directa indica también que desde el inicio de la crisis, los accidentes con víctimas protagonizados por coches de más de 15 años se han incrementado en más de un 78%, frente al notable descenso que han experimentado los coches nuevos, de menos de 4 años, que han registrado una bajada del 43%.

El accidentado en vehículo antiguo tiene, según el informe, un perfil muy definido: hombre joven, de entre 18 y 25 años y conductor no profesional. Hay que añadir que 4 de cada 10 conductores se desplazaba por motivos de ocio y el 54% reconoce haber cometido algún tipo de infracción, siendo la distracción al volante la más común.

Además, el 60% de los accidentes con víctimas en coche antiguo suceden en carretera, sobre todo en vías convencionales. Por tipo de siniestro, la colisión en marcha y las salidas de vía son los más habituales, siendo éstas últimas más frecuentes a medida que aumenta la edad del vehículo. La mayoría de lesiones se localizan en cuello y cabeza.

El verano, concretamente los meses de julio y agosto, es la época del año donde más se accidentan los vehículos antiguos y el fin de semana, entre las 12 del mediodía y las tres de la tarde, el momento de mayor siniestralidad.

El estudio hace hincapié en que, a nivel nacional, 6 de cada 10 vehículos tienen más de 10 años. Por CCAA, Extremadura (67%), encabeza el ranking con casi seis puntos por encima de la media nacional. Le siguen Castilla y León (66%) y Canarias (65%). En el otro extremo se encuentra Madrid (53%), País Vasco (59%) y Cataluña (60%).

El presente informe recoge (con datos de la aseguradora) que desde el inicio de la crisis, han aumentado un 40% las asistencias en carretera en todos los segmentos, y en los coches de más de 10 años se han multiplicado por 3. La mayoría de las asistencias tienen que ver con averías, un problema que se ha multiplicado por 2,5 en los turismos más antiguos. Este dato es especialmente relevante si tenemos en cuenta que el 20% de estos vehículos averiados en carretera tuvo un accidente en los 6 meses posteriores al incidente. Entre las averías, casi el 80% tiene que ver con el mal estado de los neumáticos.

Por si eso fuera poco, la cifra de vehículos que circula con la ITV caducada o sin el justificante de haber pasado la revisión se estima que supera ya los 1,2 millones, una revisión que, según reconocen los propios conductores, constituye el único mantenimiento para 4 millones de vehículos. Un dato muy preocupante si a eso le sumamos que, durante la crisis, los accidentes en los que se han visto implicados coches sin ITV se han multiplicado por tres.

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