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El descenso de las víctimas mortales por accidentes de tráfico se ha visto estacando en los meses de abril y marzo. El estudio ‘Neumático y asfalto. Juntos por tu seguridad’, realizado por el Race y Goodyear busca precisamente constatar la relación directa entre el mal estado de las carreteras, el alto número de defectos graves en los neumáticos y la siniestralidad vial. En este sentido, indican que se ha elevado la proporción de accidentes relacionados con la falta de agarre entre neumático y asfalto, si en 2010 las salidas de vía eran causantes del 30,3% de los fallecidos, en 2012 creció al 34,8%.

Ambos destacan la necesidad de aprender a leer la carretera para identificar los tramos de riesgo, adaptar la velocidad, llevar los neumáticos con una profundidad del dibujo por encima de 3mm. y elegir clase A en el apartado de “Agarre sobre mojado” de la etiqueta del neumático. Indican que estos puntos son claves para la seguridad del usuario.

 

CARRETERAS EN DEFICIENTE ESTADO

España cuenta con una red de carreteras de 165.593 Km., de los cuales 26.038 Km. son de la Red de Carreteras del Estado (RCE), con el 51,6% del tráfico; 71.385 Km. de las Comunidades Autónomas, con el 42,6% del tráfico; y 68.174 de Diputaciones, con el 5,8% del tráfico restante.

Entre 2010 y 2012 las inversiones en mantenimiento de estas vías ha descendido de 2.437 millones de euros en 2010 a 1.775 millones en 2012, un 27% de reducción. Según el titular de la vía, el descenso ha sido del 36% en el caso de Diputaciones y Cabildos, seguido del 26% para la RCE y del 24% en las CCAA. Este nuevo escenario de las partidas destinadas a mantenimiento de las infraestructuras, se traduce en un deterioro del estado de los firmes en las carreteras españolas, hasta el punto de que un 38% de vías presentan agrietamientos, pérdida de árido y deformaciones provocadas por la rodada de los vehículos, según datos del último informe de la AEC.

Diversos estudios destacan la importancia del buen estado de las vías. El Departamento de Transportes de Estados Unidos concluye que mejorar la fricción del firme reduce los accidentes un 22% a nivel general, llegando al 40% en los accidentes por salidas de vía.

 

NEUMÁTICOS CON DEFECTOS GRAVES

Un estudio realizado en las ITV de ATISAE en 2012 constata el mal estado de los neumáticos. De los 203.476 turismos inspeccionados, un total de 7.482 presentaban defectos graves o muy graves en los neumáticos, lo que representa el 3,7% de las inspecciones, tendencia que no ha variado desde el año 2010.  Trasladando estos resultados al parque de automóviles (unos 26 millones), obtendríamos que un total de 823.159 turismos están circulando con defectos graves o muy graves en los neumáticos, de los cuales el 70%, 576.717 turismos lo hace con una “Profundidad de las ranuras principales de la banda de rodadura no cumple las prescripciones reglamentarias” y un “Desgaste irregular excesivo en la banda de rodadura”.

Por su parte, el 12,6% (103.417 de turismos) lo hacen con defectos de estado como “ampollas, deformaciones anormales, roturas u otros signos que evidencien el despegue de alguna capa en los flancos o de la banda de rodadura”. Por último, el 17,4% (143.024 turismos) circularían con algún defecto grave debido a su homologación, montaje incorrecto o de distinto tipo en el mismo eje.  Otro dato importante sobre cómo ha evolucionado negativamente el estado de los neumáticos, es el número de asistencias realizadas por el RACE por “Averías de neumático”, como pinchazos y reventones, que ha aumentado un 20% en los 4 últimos años, pasando de 40.136 asistencias en 2010 a 48.305 en 2013. Si en 2010 representaban el 9,7% de las asistencias realizadas, en 2013 este porcentaje se eleva al 11,1%.

El número total de fallecidos ha disminuido en los últimos años muy considerablemente, pero si analizamos la evolución del peso que tiene cada tipología de accidente sobre el total, podemos ver que existen dos tipos de accidentes: los que están muy relacionados con una posible falta de agarre entre asfalto y neumático, que han incrementado su peso sobre el resto, y que son los denominados “salida de vía”, que se ha incrementado del 30,3% en 2010 al 34,8% en 2012; y el “Atropello a peatón” en menor medida, que ha pasado del 18,1% al 18,7%.

 

RECOMENDACIONES

Para evitar estos accidentes el usuario debe identificar las zonas donde es más probable encontrar asfalto con poco agarre. Son zonas con alta intensidad de vehículos, donde la fuerza que ejerce el neumático sobre el asfalto es mayor debido a bruscas variaciones de velocidad o trayectoria, o bien por la presencia de tráfico pesado, lo que provoca una mayor fatiga del firme. Existen algunas pistas que nos indican que se trata de un pavimento con pérdida de textura superficial y pulimento, como por ejemplo detectar un exceso de reflejos del sol o de los faros del vehículo en el firme. También es un indicativo el encontrar excesivo desprendimiento de los áridos superficiales sobre la vía. En tramos donde se reduce la capacidad de agarre del asfalto es fundamental extremar la precaución y adaptar la conducción, para lo cual debemos: Moderar la velocidad y evitar adelantamientos; Evitar realizar movimientos bruscos en la dirección; Llevar engranadas las marchas largas, entre 1.500 y 2.500 rpm, para que los movimientos se transmitan con la máxima suavidad; Aumentar la distancia de seguridad alrededor del vehículo, e incrementar así la distancia de frenado; y pisar el freno antes de llegar a la zona conflictiva, o llegado el caso, con mucha suavidad.  Neumático, imprescindible para la seguridad.

Con el “Etiquetado europeo del neumático” puesto en marcha en noviembre de 2012, podremos escoger aquellos con un mayor nivel de adherencia, para lo cual se debe elegir neumáticos de la clase A o las calificaciones más altas en “Agarre sobre mojado”.

El efecto puede variar según vehículo y condiciones de conducción, pero en una frenada de emergencia, la diferencia entre llevar neumáticos con el nivel más alto de agarre, clase A, o llevar neumáticos clase G, podría reducir la distancia de frenado hasta un 30%.

El  dibujo de los neumáticos y la presión de inflado son esenciales para asegurar la adherencia. El mínimo legal que puede tener el dibujo de los neumáticos es de 1,6 mm, pero ante calzada mojada es muy recomendable circular al menos con una profundidad de 3 mm, con objeto de que sea capaz de drenar el agua por los surcos ante capas de agua de mayor espesor y no sufrir el efecto “Aquaplanning”. Por supuesto, la presión de los neumáticos ha de ser la recomendada en el manual del mantenimiento del vehículo, y ha de ser comprobada con el neumático frío cada 2.000 kilómetros, cada mes o ante un viaje largo, y no olvidar colocar siempre el tapón de la válvula, imprescindible para asegurar el hermetismo del neumático.

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