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Asociación DIA hace balance de los 10 años del carné por puntos. Reconoce que ha sido una herramienta crucial para la reducción de las infracciones y por ende de los accidentes de tráfico, pero destaca la necesidad de adaptarlo a la sociedad actual.

Desde Actualidad Vial nos hacemos eco del comunicado de Asociación DIA.

La implantación del carné por puntos se ha mostrado como una medida eficaz para reducir el número de infracciones cometidas por los conductores, y por lo tanto incide positivamente en la reducción de los accidentes de tráfico, mejorando la Seguridad Vial. La posible retirada de los puntos y la perdida de vigencia del permiso de conducción demuestra que la obtención de esta autorización es un derecho que tenemos todos pero que implica muchas obligaciones y una gran responsabilidad.

En palabras de Francisco Canes, presidente de la Asociación DIA de Víctimas de Accidentes seha cumplido un importante cometido: poner en la mente de la gente que tener el permiso de conducir no es un derecho de por sí, sino que es un derecho que te da la sociedad y que puede ser rescindido. Desde la entrada en vigor del carné por puntos en el año 2006, se han producido muchos cambios en el comportamiento de los conductores. El miedo a la pérdida de los puntos y la repercusión económica que conlleva hacen que se tenga más presente la necesidad de cumplir las normas. No olvidemos que la sanción que provoca la pérdida de puntos lleva añadida una sanción económica, y además el coste de los cursos de reeducación y sensibilización.

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“No obstante, por sí mismo, el carné por puntos no puede cambiar todo un sistema cultural de conducción (que se cambia con formación y concienciación), ni ‘salvar vidas’ cuando hay otros elementos y variables que intervienen (estado de las carreteras, distracciones, etc.)”, matiza el presidente de DIA. La mejora en las infraestructuras, los avances tecnológicos en los vehículos, la formación de los conductores, los programas de concienciación todavía insuficientes, y los programas de educación vial son elementos tan cruciales o más que el propio carné por puntos. Todo ello favoreció la reducción de la siniestralidad vial, que desde hace tres años se encuentra estancada.

El balance desde la implantación del carné por puntos es indudablemente positivo, sin embargo, vemos un amortiguamiento de esa dinámica. Canes señala al respecto: “hay reincidencias y algunos salen de los cursos como han entrado. Hay que mejorar el que se aplique con igualdad, que se liberalicen los cursos de sensibilización y reeducación, para que dejen de ser un monopolio y se expandan”.

También se reclama una mayor contundencia a la hora de aplicar algunas medidas, Canes pone el siguiente ejemplo: “que un conductor que pierda todos los puntos deje de conducir de forma inmediata, sin esperar a la incoación del procedimiento sancionador. También es necesario que el crédito otorgado sea igual para todos sin diferencia. Los conductores se han acostumbrado al permiso por puntos, ha dejado de preocuparles tanto la pérdida del crédito”. El hecho de que la sociedad baje la guardia en general, en lo que se refiere al carné por puntos, es un factor peligroso que hay que revertir.

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