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Las carreteras conectan territorios pero también separan hábitats. Los ecoductos son la solución para evitar los atropellos de animales, que además ponen en riesgo la vida humana. 

Ecoducto: una solución respetuosa

Es común escuchar noticias sobre atropellos de animales o ver directamente sus cadáveres en el arcén: conejos, gatos, perros, jabalíes, ciervos, zorros, corzos, vacas, caballos, etc. Los que peor parte se suelen llevar siempre son los animales, que fallecen en el acto por el impacto. Sin embargo, estos accidentes también pueden ser mortales para las personas que van en el vehículo, especialmente a velocidades altas y a mayor tamaño del animal.

Lejos de ser la principal causa de accidentes, en España, hay comunidades autónomas donde los atropellos de animales son muy recurrentes. Tal es el caso de Zamora, donde en 2015 se registraron casi novecientos accidentes provocados por la fauna. Entre las razones que pueden impulsar a grupos de animales a cruzar una carreteras se encuentran el agotamiento de recursos, las dinámicas reproductivas, la huida de un depredador, las migraciones periódicas o la mera inocencia de desconocer el peligro al que se exponen.

Las carreteras, las vías del tren y otro tipo de infraestructuras lineales, suponen una barrera física para la libertad de movimiento de la fauna. En carreteras de montaña encontramos habitualmente señales que alertan de la presencia de ciertas especies. Sin embargo, son las grandes autopistas y autovías las que mayores problemas causan al medio ambiente, pues son barreras kilométricas que para los animales suponen o bien la incomunicación o bien la muerte.

La solución pasa por la construcción de ecoductos o puentes verdes: puentes elevados o pasos subterráneos que comunican dos áreas naturales y permiten el tránsito de la fauna. La clave es que sea una intersección respetuosa entre caminos humanos y caminos del resto de animales. Comunicando hábitats se evita además la endogamia al favorecer el contacto entre comunidades de animales de la misma especie, que de otro modo hubieran quedado separadas para siempre.

Ecoductos alrededor del mundo

Son bastantes los países que están apostando por dar soluciones sostenibles al doble problema: el impacto negativo de las carreteras sobre el ecosistema y el atropello de animales-accidentes de tráfico. En los Países Bajos, por ejemplo, encontramos el ecoducto de Kikbeek en el Parque Nacional de Hoge que comunica dos zonas naturales aledañas a la carretera E-314.

Ecoductos Kikbeek over de E314.

Otro ecoducto prototípico es el que encontramos en la Reserva India de Flathead, en el estado de Montana en Estados Unidos.

ecoductos-montana-usa

En España encontramos también alguna solución para conectar hábitats, entre los que destaca el paso subterráneo en las inmediaciones del Parque Nacional de Doñana que suele ser transitado por algún lince ibérico, en peligro de extinción.

ecoductos-donana

El ciclo de migración de estos cangrejos rojos en la Isla de Navidad en Australia tampoco se vio frenado por las construcciones humanas. Cuando la época de reproducción comienza más de 120 millones de cangrejos se desplazan unos 5 km atravesando esta y otras carreteras en dirección a la costa. Afortunadamente, la conciencia colectiva de la población de la isla les llevó a tomar medidas para evitar las masacres de cangrejos que cada año se producían. Entre ellas, se optó por cerrar algunas carreteras, y por la construcción de este ecoducto.

ecoducto

A menudo, soluciones sencillas pueden hacer del mundo un lugar más respetuoso para la fauna que en él vive, incluidos los seres humanos por supuesto.

¿Conoces algún ecoducto en España? Envíanos tu foto a: redaccion@actualidadvial.es

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