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Conocidos por muchos como “barrera de metal”, “quitamiedos”, “bionda” o “guardarraíl”, son elementos de protección de seguridad vial pasiva colocados a los lados de la vía para separar calzadas en sentido contrario o en tramos peligrosos para impedir que los vehículos se salgan de la vía o puedan chocar con elementos más peligrosos que la misma barrera.

El empleo de estas medidas de seguridad es criticado por distintos sectores como motoristas y ciclistas que exigen el cambio por una nueva generación de guardarraíles con protecciones SPM. Para ellos, incluso caídas a baja velocidad pueden resultar verdaderamente peligrosas por diferentes motivos. Por un lado, el cuerpo impacta contra los postes del guardarraíl produciendo gravísimas lesiones en las personas, como traumatismos, amputaciones y en muchos casos la muerte; y, por otro, el cuerpo se cuela por debajo de las barreras metálicas (no realizando la labor para la que está diseñado) pudiendo acabar en el carril contrario o fuera de la carretera.

 

Según un estudio del NHTSA, el instituto encargado de analizar la seguridad del tráfico en las autopistas norteamericanas, por cada dólar invertido en estos sistemas la administración recupera entre 7 y 14 dólares en reducción de víctimas mortales y heridos y de daños ocasionados por estos siniestros.

Para evitar este tipo de accidentes se proponen distintos sistemas:

-Colocar un guardarraíl paralelo al que ya existe y a una altura inferior, evitando que el cuerpo se cuele por debajo.

-Rodear los postes con algún tipo de material de absorción de impactos (Crash-Absorber), este último sistema de protección ha demostrado ser severamente deficiente, al no ser capaz de absorber la energía de colisiones incluso muy por debajo de las velocidades legales vigentes.

-Guardarraíles con protecciones SPM. Es la solución más demandada por motoristas y ciclistas ya que ha quedado más que demostrada su eficacia. Consiste en una placa de material deformable instalada delante de los postes que sustentan las biondas y que evita que los cuerpos pasen por debajo de los guardarraíles o impacten contra las sujeciones. Además, este material al ser deformable libera gran parte de la energía del choque.

-Con turismos, dependiendo de las trayectorias de impacto. En muchas ocasiones las biondas metálicas de contención se separan, actuando como una auténtica lanza que atraviesa el habitáculo del vehículo, ocasionando heridas como amputaciones o la muerte a los usuarios del automóvil.

-En el caso de vehículos grandes como todoterrenos, camiones o autobuses, pueden arrancar de cuajo el guardarraíl o volcar por encima al impactar y salirse de la vía, por lo que para ellos tampoco es una buena solución.

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