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¿Por qué esta conducta?

La conducción agresiva es un problema mundial y en crecimiento.

La sensibilización de la opinión pública a los peligros juntada a la conducción agresiva debería estar reforzada para impedir que las personas toleren una conducción cada vez más agresiva en la carretera.

La agresividad de los conductores tiene su origen en tres “racionalidades”: la “glorificación del poder” -siendo el vehículo un símbolo poderoso-, “el hambre de concurso” que hoy tenemos “hasta en la familia” y la tendencia a separar a ciertos grupos, “los otros”, porque “no hay nada más fácil que sentirse superior”, cuando conducimos vamos en nuestra “burbuja de anonimato”, un factor que explica las conductas agresivas en carretera. No sabemos a quién gritamos o pitamos, por lo que se muestra una conducta menos “prosocial”.

 

 

La mayoría de los españoles creen que la conducción en España es “agresiva y anárquica” y en algunos casos “irresponsable”

Entre hombre y mujeres

Por otra parte, se pueden extraer conclusiones según el sexo, la edad y el carácter de los españoles al volante. Según las encuestas a las mujeres les estresa más conducir que a los hombres, sin embargo, son menos agresivas como conductoras y como peatones.

La causa principal de estrés al volante es diferente para hombres y mujeres, pues mientras a las mujeres lo que más les pone nerviosas son “las prisas”, los hombres se enervan más con “la forma de conducir de los demás”. No obstante, tanto a hombres como a mujeres lo que más les relaja dentro del coche es “escuchar la radio o música”.

Diferencias por edades

En cuanto a las conclusiones por edades es preciso destacar que los jóvenes de entre 18 y 25 años creen que los demás piensan que “no son buenos conductores” aunque ellos se consideran a sí mismos como “tranquilos” a pesar de que algunos reconocen haber tenido un altercado agresivo con otro conductor.

Por otra parte, Algunas de las personas de más de 50 años aseguran que a la hora de conducir “su comportamiento cambia para mal”, debido fundamentalmente a la tensión atribuida a una mayor “pérdida de capacidades y habilidades para conducir”.

Las circunstancias que nos hacen perder la paciencia nos convierte en conductores agresivos. La conducta social en el tráfico describe los factores que generan conductas violentas en la carretera, analizando el perfil antisocial o prosocial de los conductores y determinamos las actitudes que nos hacen aprobar o suspender en civismo a los mandos de un coche.

La actitud y conducta de otro conductor influye mucho así mismo: Una mayoría de los conductores asegura que no colabora con los conductores agresivos, es más, ante ellos se suele tener una respuesta también violenta lejana al respeto.

El humor también es un factor determinante en nuestras relaciones viales: Otros reconocen que cooperan más con el tráfico si está de buen humor, mientras que Otros muchos admite no hacerlo cuando está enfadado o con el ánimo bajo.

Finalmente, el tipo de conductor modifica también nuestro comportamiento: aunque ante un vehículo profesional aunque algunos sí lo hacen con un coche de prácticas o con un conductor novel.

CONDUCTAS PROSOCIALES

Todos los comportamientos prosociales indicados arriba giran en torno a tres pautas de conducta: el altruismo, la empatía y la asertividad.

-El altruismo queda definido como la capacidad de hacer el bien ajeno incluso a costa del propio. Entre las actitudes altruistas se destacan: facilitar las maniobras de otros vehículos, respetar las normas de circulación o conductas que defienden la conservación del medio ambiente (realizar una conducción ecológica, adquirir un coche poco contaminante…)

-La empatía es la conducta que se relaciona con la capacidad que atesoramos para ponernos en lugar de la otra persona. Acciones ya señaladas como sentir pena por las víctimas de accidentes u otras como el sentimiento de culpabilidad al haber cometido un error en la circulación.

-La asertividad se entiende como nuestra habilidad a la hora de expresar convicciones propias o defender nuestros derechos, siempre en respeto mutuo con los de los demás.

Como dar las gracias y pedir disculpas a otros conductores, admitir dudas e ignorancia sobre un tema en concreto o negarse a subir al vehículo con un conductor ebrio.

*¿Cuáles son nuestras actitudes positivas más frecuentes?*

La conducta positiva que más llevamos a cabo los españoles es dar las gracias a otro conductor cuando nos facilita el paso o nos permite la incorporación.

También usualmente pedimos disculpas a los otros conductores cuando nos indican que hemos cometido una infracción o realizado una maniobra peligrosa y solemos sentir pena por aquellas personas que quedan marcadas por las secuelas de un accidente de tráfico.

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