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Con el objetivo de ayudar en la medida de lo posible a las víctimas del accidente ferroviario ocurrido en Santiago de Compostela, Luis Cendrero, psicólogo de la Asociación Estatal de Víctimas de Accidentes DIA, ha elaborado una serie de recomendaciones. Por  un lado, nos da a conocer los síntomas que pueden experimentar las víctimas del suceso y, por otro, nos ofrece algunos parámetros para afrontar siniestros de este tipo y cómo puede ayudar el entorno. Desde la asociación queremos hacer hincapié en la importancia de contar con personal cualificado. Por este motivo, Asociación DIA pone a disposición de las víctimas sus psicólogos y trabajadores sociales. Pueden dirigirse a nosotros a través del 902 36 71 76 o la web www.asociaciondia.org.

 

Actitudes y reacciones psicológicas de las víctimas de accidentes

Las personas que han sufrido un acontecimiento traumático como es el accidente de tren de Santiago de Compostela pueden presentar reacciones psicológicas, físicas y emocionales intensas durante muchas semanas después del suceso. Los síntomas los dividimos en cuatro grupos.

1- Síntomas por revivir el suceso.

a. Imágenes mentales involuntarias que llevan a revivir el suceso

b. Pesadillas

c. Reacciones emocionales al revivir el suceso como:

     i.      Temblor incontrolado

    ii.      Escalofríos

    iii.      Palpitacion

    iv.      Sentimiento de culpa intenso

    v.      Cefaleas tensionales

2-Síntomas de evitación emocional.

a. Evitación de lugares relacionados con el accidente

b. Sensación de anestesia emocional (no sentir nada)

3-Síntomas por aumento de la excitación.

a. Trastornos del sueño

b. Irritabilidad

c. Agresividad

d. Falta de concentración

e. Miedo

f. Alerta constante

4-Otros síntomas.

a. Ataques de pánico

b. Apatía

c. Percepción de pérdida de control

d. Aislamiento social

e. Incapacidad para realizar tareas cotidianas

Es importante entender que estos síntomas no tienen que aparecer obligatoriamente. Cada persona reacciona a su manera. No es bueno buscar estos síntomas en uno mismo o en alguien cercano, sólo son una posible guía de lo que puede pasar tras un suceso tan trágico como el accidente de tren de Santiago. Debemos tener en cuenta que es posible que alguien sienta algo diferente a lo aquí expuesto y no por ello es menos normal o más preocupante.

Lo que sí es cierto es que es bueno buscar ayuda psicológica aún en momentos tempranos para no sufrir consecuencias más graves más tarde.

Aun así, aquí relatamos algunas acciones que pueden hacer tanto las propias víctimas del accidente como sus familiares o amigos.

Cómo afrontar los efectos del accidente

1-Los síntomas que aparecen posiblemente sean normales tras lo ocurrido

2-Los síntomas son la manifestación de un proceso que necesita tiempo, tiempo para sentirse mejor. Es mejor no tener prisa, aunque esto es fácil de decir, pero no tan fácil de hacer.

3-Es bueno intentar mantener, en la medida de lo posible, las rutinas de todos los días.

4-Es algo complicado, y quizás no es lo primero que se debe hacer, pero sería preferible no escapar de las situaciones, los lugares o las personas que recuerdan al accidente (estaciones de tren o compañeros del viaje, sobre todo si el tren es un medio de transporte habitual). No es fácil, no es algo rápido, pero es bueno tratar de afrontar estas situaciones sin escapar de ellas.

5-Busque alguien en quien apoyarse, alguien con quien hablar de todo lo que le ha pasado, de cómo se siente, alguien con quien poner nombre a los sentimientos e intentar manejarlos.

6-Busque alguna manera de relajarse que se adapte a su vida, ya sea con el deporte o el ocio, o directamente técnicas de relajación.

7-Si los síntomas persistieran pasados tres meses desde el accidente sería bueno solicitar ayuda psicológica especializada.

Cómo puede ayudar el entorno

1- Ofreciendo compañía, pero no imponiéndola

2- Ayudando a normalizar lo que se siente

3-Permita que el tema se hable, que le cuente las veces que quiera lo que le pasó y cómo se sintió, no cambie de tema, escúchele.

4-Trate de no emitir juicios ni valoraciones, intente sólo escuchar sin culpar, sólo acogiendo lo que la otra persona siente.

5-Permita el llanto, pero no lo provoque.

6- Muéstrele su confianza en sus recursos propios para superar lo ocurrido.

7-Trate de ayudar en la vuelta a las rutinas retomándolas también usted.

8-Si observa que los síntomas persisten después de tres meses,  se aconseja buscar ayuda especializada.

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